Postre de quinoa con leche

Postre de quinoa con leche

Ingredientes

  • 200 g de quinoa
  • 900 ml de leche
  • 150 g de azúcar moreno
  • la cáscara de 1 naranja
  • la cáscara de 1 limón
  • 1 ramita de canela
  • 50 ml de leche evaporada (opcional)
  • canela molida
  • Tiempo Total

  • 40 minutos

  • Preparación

    5 minutos

  • Cocción

    35 miniutos

  • Coste

  • Dificultad

  • Tipo de plato

    Dulces y Postres

  • Porciones

    4

  • Intolerancia

    No apta para veganos

Pasos

  1. Para preparar el postre de quinoa con leche, dispón la quinoa en un colador y enjuágala bajo el agua del grifo, 1-2 minutos. Deja que escurra muy bien y ponla en una cacerola con agua (dos partes de agua por una de quinoa). Cuece durante 15 minutos.

  2. Escurre la quinoa, viértela en una cacerola limpia y añade la leche, el azúcar, la ramita de canela y las cáscaras de los cítricos lavadas. Cuece 10 minutos más, aproximadamente, removiendo casi constantemente. El postre estará listo cuando adquiera una consistencia cremosa.

  3. Aparta del fuego, retira la canela y las cáscaras de los cítricos y agrega un chorrito de leche evaporada; remueve con suavidad y distribuye en 6 recipientes individuales. Deja enfriar primero a temperatura ambiente y guárdalos luego en la nevera hasta el momento de servir. Sirve tu postre de quinoa con leche espolvoreado con un poquito de canela molida.

El truco de Pronto

Cuando a nuestro cuerpo le exigimos esfuerzos extra día tras día, el organismo acaba agotando los depósitos de muchos nutrientes antiestresantes que, curiosamente, se hallan de forma natural en la leche:  calcio, magnesio, triptófano, vitaminas B, etc. Por si no bastara con esta lista, investigadores franceses han encontrado otra sustancia, el lactium, que, aparte de aumentar nuestro nivel de relajación, reduce los niveles de cortisol, la hormona que se dispara cuando vamos a mil por hora. Si las preocupaciones se han convertido en tu inseparable compañero de cama, toma este lácteo (o recetas preparadas con él) por la noche. Este simple gesto te ayudará a apagar la mente –¡ya ha trabajado suficiente!– y a dormir mucho mejor.