Sexualidad: cómo disfrutar de una vida íntima más plena y feliz

Tomarse tiempo para uno mismo y para los que amamos es una de las ventajas de los largos días de buen tiempo. ¡Toma nota de los consejos que te recomendamos!

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El sol aumenta la libido y vale la pena aprovecharlo para disfrutar de un mejor sexo.

Redacción

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Sección coordinada por la doctora María José Peiró, especialista en Medicina Familiar, con más de 10 años de experiencia tanto en el ámbito público como privado. Máster en nutrición y dietética.

El buen tiempo (y principalmente el verano) es una buena época para el amor porque el sol potencia el deseo y la fertilidad y, además, se dispone de más horas de luz y tiempo libre para dedicarlo a la pareja.

Si a ello sumamos que las vacaciones, o la perspectiva de hacerlas, aumentan el ánimo positivo y el buen humor, nos encontramos con un panorama que favorece las relaciones sexuales y mejora nuestra salud y calidad de vida.

Y es que, tal como afirman desde la Federación Española de Sociedades de Sexología, "sea cual sea nuestra edad, y condición física y psicológica, debemos valorar la importancia del placer como un componente fundamental de la salud, el bienestar y la calidad de vida". 

Erotiza tu día a día

Disfrutar de una buena salud sexual sólo tiene un secreto: saber que el sexo va más allá del instante del encuentro físico y que debe alimentarse y potenciarse durante todo el día con palabras, gestos y hechos. No te limites, pues, al momento de la cama y sexualiza tu vida cotidiana.

Los siguientes consejos te ayudarán a conseguirlo:

Conócete y quiérete


La base para tener una buena relación con los demás es conocerse a uno mismo, aceptarse y valorarse. Y no sólo a nivel psicológico.

Autoexploración. Saber cómo es el propio cuerpo, qué te gusta más, dónde quieres que te toquen y cómo es fundamental para poder explicárselo a la pareja y disfrutar. Es importante, pues, explorarse, descubrir qué proporciona placer y qué no. Y querer nuestro cuerpo, sea como sea: la inseguridad y el miedo son los mayores enemigos de la libido. 

Ten una buena comunicación

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Hablar sinceramente, con respeto e interés es esencial para saber cómo es la pareja, qué quiere, qué le gusta y qué le desagrada, y para contarle qué es lo que quieres tú. No sólo a nivel sexual, pero también en este tema, porque tu pareja no puede "adivinar", ni tú tampoco.

A veces, las personas callan por miedo a lo que pensará el otro y viven unas relaciones sexuales poco satisfactorias.


Crea confianza. Expresar los propios deseos es básico para establecer lazos y facilita la relación. Di lo que te gusta, pero también lo que no te apetece o no quieres hacer. Se trata de disfrutar.


No en el dormitorio, o sí. No es necesario tener esta conversación en el momento del encuentro íntimo. Podéis hablar de sexo antes, después o, si queréis, durante. Lo importante es comunicarse de forma sincera.


Toma la responsabilidad

"El sexo no es algo que sucede porque sí. No esperes a que surja o a que el otro tome la iniciativa, haz tú que ocurra", explica la sexóloga Sylvia de Béjar, autora de "Tu sexo es tuyo".

Cuida la relación. En una pareja, el sexo no se limita a la cama: una caricia, una mirada, una palabra amable, una muestra de cariño en cualquier momento del día fortalecen la relación y favorecen el encuentro. Ten una actitud activa y sorpréndele: prepara una cita, regálale un mimo, un masaje, un guiso...


El ritmo adecuado es el que a vosotros os apetezca

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En el sexo no hay normas. Olvídate de la cantidad, la frecuencia o el tiempo que le destinas: lo "normal" será lo que como pareja os guste más.


Céntrate en el presente. No tengas prisa, hay tiempo para todo. El orgasmo es un momento insuperable, pero es mejor cuando el nivel de excitación es alto, y este se consigue disfrutando de cada momento de la relación: de los besos, los abrazos, los roces, las miradas... No te ciñas sólo a los genitales y al coito, hay todo un mundo de placer.

Comparte las ganas de divertirte. La clave para disfrutar de una excelente vida sexual, en el fondo, es la misma que para tener una buena vida: mantener la curiosidad, las ganas de aprender, de explorar, de jugar y de divertirte, y querer compartir estas experiencias con la persona que amas. 

Siempre con seguridad y protección ante contagios

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No bajes la guardia. El verano facilita los encuentros sexuales, pero hay que mantener las mismas normas de higiene y protección que el resto del año para evitar tanto el contagio de una enfermedad de transmisión sexual (ETS) como posibles embarazos no deseados. 

Usa preservativos

Siempre que mantengas relaciones sexuales de riesgo, es decir, con personas a las que conoces poco o no sabes cuál es el estado de salud ni si tienen o han tenido otras relaciones sin protección, utiliza condones de látex. No te fíes ni del aspecto saludable ni de las palabras, muchas ETS, incluido el sida, no presentan síntomas, por lo que se puede estar infectado sin saberlo.

El contagio se produce tanto por relaciones sexuales con penetración vaginal como oral o anal. Recuerda que éste es el único método seguro de prevención de las ETS y, aún así, no lo es al 100%. 

Anticonceptivos

Tanto los orales (la píldora) como el DIU y el resto de sistemas anticonceptivos pueden evitar un embarazo, pero no protegen de las ETS, a excepción del condón femenino, que sí lo hace. Tenlo en cuenta. 

Disfruta de los muchos beneficios para la salud

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La actividad sexual placentera y regular (al menos, dos veces por semana) provoca una serie de reacciones en el organismo que benefician a la salud.

Baja la tensión arterial. Aunque durante la fase aguda del acto sexual sube la presión, la práctica regular reduce los valores de la tensión arterial sistólica (la "alta"). 

Refuerza el sistema inmune. Aumenta hasta en un 30% los niveles de inmunoglobulina y mejora la producción de glóbulos blancos (células T), por lo que ayuda a incrementar las defensas ante las enfermedades. 


Alivia el dolor. La secreción de varias hormonas de carácter analgésico (como las endorfinas) calman diversos dolores, como los musculares, cefaleas, calambres menstruales, molestias premenstruales, etc. 


Relaja y ayuda a dormir. Algunas de estas hormonas (serotonina, dopamina, etc.) producen bienestar, alivian el estrés y facilitan el sueño. 

Bueno para el corazón. Diversos estudios han demostrado que a mayor frecuencia sexual, menos enfermedades cardiovasculares. Hacer el amor tres veces por semana, por ejemplo, reduce a la mitad el riesgo de sufrir un infarto o un ictus. 

Aumenta la fertilidad. No sólo porque un mayor número de encuentros facilita la concepción, sino porque desencadena cambios en el cuerpo femenino que aumentan estas posibilidades. 

Refuerza los huesos. Las mujeres menopáusicas con una vida sexual activa tienen más estrógenos, lo que las protege de la pérdida de calcio y la osteoporosis. 

Evita el cáncer de próstata. Los hombres de más de 50 años con una vida sexual activa tienen menos riesgo de sufrir esta enfermedad. 

Nos hace más felices. El orgasmo proporciona placer y activa el sistema límbico, una zona del cerebro asociada a la sensación de felicidad.