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Kim Bok-dong, símbolo de las esclavas sexuales

Fue una superviviente y un icono para las víctimas surcoreanas que, en la Segunda Guerra Mundial, fueron forzadas a trabajar en prostíbulos para el ejército japonés

Kim no se casó por el trauma de los abusos que sufrió.

Kim no se casó por el trauma de los abusos que sufrió.

Saray Cruz

Esta mujer, que fue una activista contra la esclavitud sexual y la violación como arma de guerra, rompió el atroz y doloroso silencio que rodeó durante años a las "mujeres de consuelo", un eufemismo para referirse a las esclavas sexuales del ejército japonés en la Segunda Guerra Mundial.

Kim Bok-dong (1926-2019) fue la primera en exigir justicia y reparación por lo que le había ocurrido a ella y a miles de mujeres. Sólo tenía 14 años cuando los militares nipones se la llevaron a trabajar, supuestamente, a una fábrica para contribuir al esfuerzo militar de Japón.

Sin embargo, durante ocho largos años, Kim fue una esclava sexual para los soldados japoneses.

200.000 mujeres silenciadas

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Junto a la estatua a las víctimas de la esclavitud sexual, inaugurada en el 2011.

Cuando la guerra terminó en 1945, Kim regresó a su casa y no explicó nada de lo que había vivido hasta que su madre la presionó tanto para que se casara –algo que no pensaba hacer, angustiada por el trauma que arrastraba– que le contó la verdad.

Se calcula que 200.000 mujeres coreanas y también de otras partes de Asia fueron esclavas sexuales de los soldados nipones. Y, a pesar de lo terrible de este episodio, en Corea del Sur no se empezó a hablar de ello hasta los años 90, gracias al auge del movimiento feminista.

En 1993, Kim testificó en la Conferencia Mundial de los Derechos Humanos en Viena y su historia sirvió para que, al fin, Japón reconociera que su ejército había obligado a las mujeres a trabajar en prostíbulos militares durante la guerra.

Sin embargo, las primeras disculpas oficiales desde el país nipón no llegaron hasta el año 2007 Además de su valioso testimonio, Kim creó una red de supervivientes en su país, fundó el Butterfly Fund, organismo dedicado a ayudar a mujeres víctimas de violencia sexual en conflictos armados e inspiró la película coreana "I Can Speak" (2017).

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