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Tony Leblanc, uno de los cómicos españoles más populares

Repasamos la vida de este mítico actor que volvió a saborear la fama en sus últimos años

Tony Leblanc.

Anna Lasheras

Ignacio Fernández Sánchez, más conocido como Tony Leblanc, nació el 7 de mayo de 1922 en el Museo del Prado de Madrid, donde sus progenitores disponían de una pequeña vivienda ya que su padre, Ignacio, trabajaba allí como conserje. Su madre, María, era bordadora. "Nací en la sala de los tapices de Goya, en un parto auxiliado por una visitante que resultó ser enfermera", explicó en una ocasión el cómico, que fue hijo único y tardío ya que llegó a los 12 años de casados.

Un mal estudiante con dotes artísticas

Pasó una infancia feliz en la casita minúscula que su padre pudo comprar en el barrio de Usera. Tan humilde era la vivienda que se lavaban en una palangana y comían en la cocina porque no había comedor. Para desesperación de su madre, el chico destacaba más por sus dotes artísticas que por su capacidad para el estudio.

A los 6 años hacía guiñoles para sus vecinitos y, a los 8, fue protagonista de la obrita de teatro que hicieron en el colegio. Tanto les gustó a sus padres, que le dejaron aprender claqué. "A los 12 años sentía que iba a ser importante", ha explicado quien, a esa misma y temprana edad, tuvo su primera experiencia sexual: "Lo hicimos de pie, a cambio de una peseta, con una educada señora puta que me trató cariñosamente".

Dos instantáneas del actor Tony Leblanc cuando era un niño.

A los 14 años, cuando estalló la Guerra Civil, empezó como aprendiz en una joyería, para después pasar a ser chico de los recados. "Pasé la guerra casi sin darme cuenta. No llegué a tener miedo, pero estaba apenado porque a mi padre le habían destinado a Barcelona. Recuerdo los aviones bombardeando Madrid y que pasamos mucha hambre", recordaba de aquellos años en los que, como sabía bailar claqué, actuaba en muchos hospitales a cambio de comida.

Se hacía llamar entonces Ignacio Fernández, bailarín americano, nombre artístico que después cambió por el más corto y sonoro de Tony Sanchiz para, finalmente, adoptar el segundo apellido de su padre. Ya como Tony Leblanc debutó en el Teatro Muñoz Seca en noviembre de 1939.

Tony Leblanc como futbolista y, a la derecha, durante la Guerra Civil.

Terminada la guerra y ya que el hambre apretaba, trabajó como representante de una marca de anís, ayudante de escultor, ascensorista y botones en el Museo del Prado.Ganaba 150 pesetas al mes en ese puesto, pero se daba cuenta de que esa vida ordenada no era para él.

En 1942, Tony Leblanc se proclamó campeón de España de claqué y pronto logró que Celia Gámez lo contratara como uno de los "boys" de su espectáculo. "Fui su chico favorito y, como tenía mucho genio, me gritaba y yo, desvergonzado como era, le contestaba también a gritos. Pero entre nosotros había un gran cariño", ha asegurado.

En sus inicios como "boy" para un espectáculo de Celia Gámez

Sin embargo, no dejó su empleo en el Prado y durante un año y medio hizo doblete. "Más de una vez me pillaron dormido en mi silla, pero se lo tomaban a risa porque sabían que por las noches me acostaba muy tarde por mi trabajo artístico. El que me reñía era mi padre, que era muy cumplido en el trabajo", explicaba.

Por entonces, empezó a jugar al fútbol como portero y fichó por el Atlético de Aviación, actual Atlético de Madrid. Después pasó al Chamberí con una ficha de 3.000 pesetas y dejó a Celia Gámez.

Tras hacer la mili como telegrafista cerca de Madrid, se metió en el mundo del boxeo, llegando a ser campeón de Castilla en la categoría de peso "welter". Hizo tres combates como profesional, pero colgó los guantes después de que sus padres se lo pidieran.

En la película "El tigre de Chamberí", su primer gran éxito, con Antonio Garisa y Jose Luis Ozores.

Cómico teatral por una bronca a un guitarrista

Su llegada al mundo del teatro fue accidental. Durante una audición para cantar en un espectáculo, soltó un gallo de padre y muy señor mío. Enfadado porque creía que la culpa era del guitarrista, que había comenzado con un tono demasiado bajo, le soltó una bronca monumental que, curiosamente, hizo reír al productor, quien le propuso hacer un papel cómico en una revista que se estaba haciendo en el Price de Madrid. Poco después, debutó en el cine con un pequeño papel en "Los últimos de Filipinas", aunque su primer papel protagonista fue con Sarita Montiel en "El gran premio" (1946), con quien se dijo que tuvo un romance.

En el terreno de las relaciones amorosas, Tony salió con muchas señoritas y fue novio de Nati Mistral durante dos años, con quien iba a casarse, pero eso se truncó cuando en un espectáculo de Lola Flores y Manolo Caracol el actor se enamoró de una de las bailarinas, María Isabel Páez de la Torre, de 16 años.

"Después de romper con Nati pude dedicarme con absoluta libertad a la Páez, que así llamábamos a mi Isabel en aquel entonces", explicó. Tuvieron su primer hijo, Antonio, tres años antes de casarse, en agosto de 1950, en la ermita de San Antonio de la Florida en Madrid.

El día de su boda con Isabel Páez en agosto de 1950

Según él, "no nos supuso ningún problema ser padres antes de pasar por la vicaría porque aquel niño era un hijo nacido del amor. Aunque la sociedad no veía muy bien eso, tuvieron que admitir que nosotros nos amábamos rabiosamente. Nos casamos cuando pude ofrecerle a Isabel un apartamento, una seguridad y el mantenimiento de la familia". Después de aquel primer hijo llegaron otros siete más: Isabel, Julio, Nacho, Carmen, Mercedes, Silvia y Marta.

Alianzas empeñadas en el Monte de Piedad

Aunque durante un tiempo las pasaron canutas, hasta el extremo de tener que empeñar sus alianzas de boda en el Monte de Piedad, a finales de los años 50 y principios de los 60 llegó su época de esplendor con películas como "El Tigre de Chamberí" (1957), "Las Chicas de la Cruz Roja" (1960) o "Historias de la Televisión" (1964), estas dos coprotagonizadas con Concha Velasco, una de sus mejores amigas.

Tony Leblanc y Concha Velasco.

"Nunca tuve nada amoroso con ella porque siempre he sido fiel a mi Isabel. Desde que ella ocupa mi corazón no ha habido ninguna otra, pero que quede claro que antes que ella en mi vida he comido, cenado, me he levantado y, sobre todo, acostado, con docenas de mujeres", ha apostillado. En aquella época también llenaba los teatros con revistas como "Te espero en el Eslava" (1957-58) o "Ven y Ven... al Eslava" (1958-59) con su exnovia Nati Mistral.

También se hizo muy popular gracias al trío cómico-artístico formado con Manolo Gómez Bur y José Luis Ozores y a las películas que hizo con Sáenz de Heredia, Pedro Lazaga o Fernando Palacios, filmes en los que empezó a actuar con peluquín para disimular la alopecia que le dejó más calvo que una bombilla siendo joven.

Película "Los Tramposos"

Enriquecido gracias a un ritmo infernal de trabajo, Leblanc probó suerte como productor. "El Pobre García" y "Los Pedigüeños", que escribió, dirigió, produjo y protagonizó, fueron bien, pero con "Una Isla con Tomate" perdió tres millones de pesetas, una cantidad elevadísima para la época. Aquel descalabro le hizo volver a ser un pluriempleado del espectáculo: autor de la canción "Cántame un Paso Doble Español", se hizo terriblemente popular en televisión con personajes como Cristobalito Gazmoño, Anselmo Carrasclás, Quinto o el púgil King Tarao, que popularizó la frase "¡Estoy hecho un mulo!".

Recuperado en cuestiones económicas, se aventuró en el negocio del boxeo como promotor y con buenos boxeadores, pero su incursión acabó con pérdidas de más de cuatro millones de pesetas. La ruina le llevó, de nuevo, a forzar la máquina aceptando todo trabajo que le propusieran, aunque los cambios sociales y culturales que acompañaron a la transición política supusieron el inicio de su declive artístico, la muerte de su padre en agosto de 1979 le cogió trabajando en "El Biombo Chino" y ni siquiera ese día pudo parar. "Lloraba en el camerino, salía a escena, trabajaba y volvía al camerino, donde seguía llorando".

En mayo de 1980, coincidiendo con sus bodas de oro como actor, recibió un homenaje de sus compañeros y se supo que el Gobierno le había concedido la Medalla del Mérito al Trabajo.

El 6 de mayo de 1983, un día antes de cumplir 61 años, Tony Leblanc vio cómo su carrera quedaba truncada en la carretera. Un coche que realizó un adelantamiento incorrecto embistió su vehículo dejándole las piernas y caderas destrozadas por el impacto.

Con dos de sus hijas cuando estuvo cinco meses hospitalizado por un grave accidente de coche.

Tras cinco meses en el hospital, la recuperación del artista fue un proceso largo y doloroso que nunca llegó a consumarse por completo.

Tres años después del accidente, los médicos le dieron la incapacidad laboral permanente.

En el olvido hasta que lo llamó Santiago Segura

El cómico y su familia se instalaron en un chalet en Villaviciosa de Odón (Madrid), donde pudo afrontar el futuro sin angustias gracias a sus ahorros, pero con el dolor de ver cómo la mayoría de sus compañeros de trabajo le relegaron al olvido. "La gran mayoría de las artistas que decían ser mis amigas nunca vinieron a verme, pero ya las he perdonado".

Tony estuvo 16 años recluido en casa, privado y sin apenas poder moverse. "Hasta que Santiago Segura se acordó de mí después de todo ese tiempo para rodar 'Torrente, el brazo tonto de la ley'. Gracias a él volví a la vida y empecé a caminar con un bastón".

Imagen del actor Tony Leblanc, su esposa Isabel Paez y sus hijos e hijas.

No sólo volvió a trabajar, sino que consiguió el Goya al mejor actor secundario (tenía otro anterior por el conjunto de su carrera). Después, Tony tuvo un papel en la serie "Cuéntame cómo pasó" y repitió en las tres siguientes entregas de "Torrente". En lo personal, Tony disfrutaba del cariño de sus 7 nietos, lo que en el 2007 le ayudó a sobreponerse de un infarto de miocardio. Al año siguiente, le pusieron su nombre artístico a una de las calles de Villaviciosa de Odón (Madrid).

Tony Leblanc murió a los 90 años en noviembre del 2012.