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La reina Sofía cierra un verano diferente con un emotivo reencuentro familiar en Grecia

La reina Sofía demuestra su apoyo incondicional a su hermana Irene de Grecia en los momentos más difíciles

Reina Sofía

Este verano ha sido uno de los más atípicos para la reina Sofía. Lejos de sus habituales estancias prolongadas en Mallorca, donde suele disfrutar de la tranquilidad y las tradiciones familiares, esta vez su prioridad fue estar junto a su hermana Irene de Grecia, cuyo delicado estado de salud ha marcado todos sus planes.

Felipe, Letizia y Sofía en Mallorca.

Aunque solo pasó dos días en la isla, coincidiendo con la recepción oficial en el Palacio de Marivent, su corazón estuvo con Irene, a quien acompañó en todo momento durante unas pruebas médicas decisivas. Tras esta etapa difícil, la princesa Irene muestra una mejoría que ha llenado de esperanza a la familia.

Un emotivo reencuentro en Grecia para celebrar la vida

Con la salud de Irene de Grecia estabilizándose, la reina Sofía ha retomado una tradición muy especial: viajar a Grecia, su tierra natal. Allí, la reina ha compartido un momento muy emotivo con su cuñada, la reina Ana María, con motivo de su 79 cumpleaños.

Reina Sofía e Irene de Grecia

Lejos de ser una visita casual, este viaje simboliza la fortaleza de los lazos familiares y el cariño que une a las dos reinas, que han sabido apoyarse en las circunstancias más difíciles. También ha sido la oportunidad para que Sofía disfrute de sus sobrinos, con quienes mantiene una relación muy cercana y a quienes no veía públicamente desde la boda del príncipe Nicolás.

Recuerdos que perduran y un compromiso con España

La reina Sofía recuerda con nostalgia su infancia en Grecia, esos días simples y llenos de juegos junto a su hermano Constantino, cuando la vida era sencilla y el lujo un concepto lejano. Hoy, esos recuerdos conviven con una realidad más compleja, marcada por la salud de su hermana y las preocupaciones por España.

Federica, la madre más cariñosa. Mientras su esposo, Pablo de Grecia, estaba en Londres, ella mantuvo la ilusión navideña de sus hijos, Sofía, Constantino e Irene.

Durante este verano, doña Sofía no ha dejado de seguir con atención los incendios que han afectado varias regiones del país y, a través de su fundación, ha puesto en marcha un fondo de emergencia para ayudar a las familias damnificadas. Su corazón, aunque dividido entre Grecia y España, no pierde de vista a quienes más lo necesitan.

Una decisión difícil pero necesaria

La evolución del estado de Irene ha sido el motivo principal para que la reina Sofía haya decidido “poner tierra de por medio” y trasladarse a Grecia en estos días. La princesa griega, que llevaba meses con movilidad reducida y en una situación delicada, ha contado con el incondicional apoyo de su familia, incluidas las infantas Elena y Cristina, que se han turnado para cuidarla.

Este acto de amor y responsabilidad ha demostrado la fortaleza de una familia unida frente a la adversidad y el compromiso de Sofía para estar cerca cuando más se la necesita.