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Reina Sofía: repasamos sus mejores veranos en el palacio de Marivent

Desde hace décadas, la reina emérita se refugia en este palacete de Palma en vacaciones

Doña Sofía es una enamorada Mallorca, donde ha pasado veranos muy felices.

Jaime Peñafiel

Quiero centrar mi atención esta semana en una de las mujeres más enigmáticas que conozco en lo que se refiere a comportamiento y emociones: doña Sofía. Bien es cierto que a la Reina emérita, espléndida a sus 83 años, jamás se le ha oído quejarse sobre su complicada relación matrimonial, pero estoy seguro de que las paredes de Marivent, el magnífico palacete de Palma, conocen algunos de los secretos que la soberana guarda.

Y es que esta gran casa es el lugar donde, verano tras verano, Sofía se ha refugiado. Su relación con Marivent empezó a principios de los 70, cuando el marqués de Mondéjar, entonces jefe de la Casa del Príncipe, convenció a la Diputación de Palma para que cediera Marivent como residencia de verano de los jóvenes esposos.

La viuda del anterior propietario, Juan de Saridakis, la había donado para que fuera un museo, pero Mondéjar logró cambiarlo. Así, el 4 de agosto de 1973, fui testigo de la llegada de la Familia Real en dos aviones 'Mystère' a la base aérea de Son Sant Joan. En el primero, viajaba el príncipe Juan Carlos con sus hijas, Elena, de ll años, y Cristina de 8; en el segundo, iban doña Sofía y su hijo, Felipe, de 5 años. También viajaron la niñera y la perra Laia, una lhasa apso.

Lugar de vacaciones desde 1973, el paso de los años ha ido sumando miembros de la familia que han acudido a disfrutar de Mallorca.

Un lugar en el que reunir a toda la familia

Según Marcos Torio, autor de 'Veranos en Mallorca' (La Esfera de los Libros), la Reina cambió el ostentoso estilo de la casa por una decoración moderna y estival, pero cuidando el presupuesto, hasta el extremo de que, cuando le propusieron comprar un conjunto de sillas y mesas de mimbre para la terraza, preguntó: "¿Son caras?". Y, cuando eligió sillas exteriores de plástico, el personal le advirtió de que el agua dejaría marcas por la cal, pero ella contestó: "Usando la manguera quedarán limpias".

Llevó desde Madrid manteles, cubiertos y útiles de cocina e impuso su vegetarianismo con menús a base de frutas y verduras, aunque sin faltar la típica sobrasada picante que tanto le gustaba a su marido.

Y, desde entonces, la familia –incluida Irene de Grecia– nunca faltó a la cita estival con Mallorca, donde pasaban los días entre la belleza de sus jardines, la tranquilidad de sus salas, la práctica de los deportes acuáticos y la celebración de recepciones, aunque doña Sofía siempre ha encontrado horas en verano para colaborar con organizaciones asistenciales de la isla.

Como la familia ha sido y es sagrada para doña Sofía, cada verano reunía en Marivent a los hijos que se iban casando y a los nietos para pasar unos días juntos. A Mallorca también han invitado a personas ilustres.

Recepción a la sociedad civil

Eso se ha roto en los últimos años a base de divorcios, discusiones entre ellos, escándalos y el autoexilio de don Juan Carlos, pero la reina emérita sigue fiel a Marivent. Por eso, el pasado 4 de agosto acompañó a su hijo, Felipe VI, y a su nuera, Letizia, en la tradicional recepción a la sociedad balear a la que asistieron más de 300 invitados y que se celebró, por primera vez, en los jardines de la bella residencia.