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La reina de Inglaterra: su cara más loca y desconocida

Acaba de cumplir 96 años y si algo no ha perdido es su gran sentido del humor. Hay quien dice que ése es el auténtico secreto de su éxito como soberana

A pesar de lo que pueda parecer, la reina de Inglaterra tiene un gran sentido del humor.

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Decía el escritor Honoré de Balzac: "Por el hecho de envejecer no se deja de reír, mas dejar de reír te hace envejecer". En algún momento de su vida, Isabel II debió de leer esta reflexión y la hizo suya. Y es que es su humor lo que le ayuda a sobrellevar su sentido del deber, el estricto protocolo y la carga que supone la Corona y también su edad. Aunque muchos crean que la monarca, que acaba de cumplir 96 años, es seria y solemne, según el historiador sir Anthony Seldon, "no se toma demasiado en serio, es irreverente y capaz de reírse ante la adversidad".

Las apariencias engañan. Dicen que cuando Isabel tiene el ceño fruncido (como en esta foto) es que está tratando de controlar sus emociones o un ataque de risa.

Intenta controlar sus emociones

Es probable que la imagen de severidad que suele acompañarla tenga que ver con el hecho de que la madre de Carlos de Inglaterra suele fruncir el ceño siempre que quiere ocultar una risa o reprimir alguna emoción inesperada. "Cuando se siente profundamente conmovida y trata de controlarlo, su aspecto es el de un nubarrón enfadado. Así que, a menudo, si se emociona por los aplausos de la multitud o algo la divierte, lo que parece es que está muy malhumorada", ha explicado el político Richard Crossman. Pero detrás de ese gesto se esconde una lucha entre las ganas de reírse y las obligaciones de su cargo. Suele vencer el ya mencionado sentido de la responsabilidad, pero, a veces, arroja la corona por los aires y se echa unas risas.

Arriba, riéndose con Meghan en un acto oficial. Abajo compartiendo con su hijo alguna de sus ocurrencias.

Le viene de familia. Concretamente, de su progenitora, la reina madre, cuya ironía le hizo famosa. En una ocasión, se impacientó tanto esperando a que le trajesen su cóctel de ginebra y Dubonnet, que llamó al servicio y comentó: "No sé qué tramáis las viejas reinas de ahí abajo, pero esta vieja reina tiene mucha sed".

Los turistas que no la reconocieron

Así que no es extraño que su hija haya heredado este británico sentido del humor y protagonizado, en sus 70 años de reinado, más de una anécdota. Una vez, mientras paseaba con su escolta cerca de Balmoral, al toparse con unos turistas de EEUU que le preguntaron si había conocido a la reina, ella respondió, señalando a su guardaespaldas: "No. Yo, no, pero él, sí".

En otra ocasión, durante una conversación privada con un parlamentario inglés, a éste le sonó el teléfono. Ante la vergüenza del político, que apagó como pudo el dispositivo, la reina dijo como si tal cosa: "Espero que no fuera nadie importante". En otra ocasión, estando con el presidente de EEUU George W. Bush, éste se equivocó de año refiriéndose a que la reina ya había celebrado el bicentenario del país en 1776, en lugar de 1976. La soberana no se molestó, sino que aprovechó la ocasión para bromear y al empezar a hablar dijo: "Me pregunto si no debería comenzar el brindis diciendo: “Cuando estuve aquí en 1776”". El año pasado, cuando estaba a punto de cumplir 95 años, estaba en una recepción con varias personas y una de ellas le preguntó muy educadamente cómo se encontraba. Ni corta ni perezosa, respondió: "Todavía estoy viva".

También en el 2021, pero en octubre, Isabel no pudo evitar bromear con un oficial del Regimiento Real de Artillería Canadiense del Castillo de Windsor. Al ver que su aspecto era de ser el más veterano de todos quiso saber cuántos años de servicio llevaba. El oficial respondió que 27. Entonces, ella le miró a los ojos y comentó: "Se nota", mientras esbozaba una maliciosa sonrisa.

La reina y el oficial. Hace poco, conversando con un oficial, al saber que llevaba 27 años de servicio, bromeó con él diciendo con picardía: "Se nota". Al resto de oficiales, inevitablemente, se les escapó una sonrisa.

Una de sus aficiones es imitar a políticos

Está claro que si algo caracteriza a Isabel es que sabe disfrutar de una buena broma y "siempre está dispuesta a echarse unas carcajadas", tal y como ha explicado su prima lady Margaret Rhodes. Además, quienes la conocen destacan su habilidad como imitadora. Según se dice, puede imitar, no sólo todos los acentos británicos, sino también a políticos, como Margaret Thatcher y Boris Yeltsin, además de personajes de la TV.

Como dijo en su mensaje navideño de 1991: "No nos tomemos demasiado en serio. Ninguno de nosotros tiene el monopolio de la sabiduría".