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Triste adiós a Isabel II, la reina que se ganó el cariño de su pueblo durante 70 años

A los 96 años, se ha despedido sin hacer ruido desde su castillo favorito, en tierras escocesas, donde siempre se sintió libre

La reina Isabel II murió en Balmoral a los 96 años.

Redacción

La mañana del 8 de septiembre, Buckingham anunció la muerte de Isabel II, a los 96 años de edad: "La reina ha muerto en paz en Balmoral esta tarde". Más tarde su primogénito, Carlos, el nuevo monarca de Inglaterra que reinará con el nombre de Carlos III, emitió un comunicado oficial, lamentando esta notable pérdida.

"La muerte de mi amada madre, la reina, es un momento de gran tristeza para mí y todos los miembros de mi familia. Estamos de duelo profundo por el deceso de la querida soberana y amada madre. Sé que su muerte será profundamente sentida a través del país, los reinos y la Commonwealth, y por incontables personas alrededor del mundo. Durante este período de duelo y cambio, mi familia y yo estaremos consolados y sostenidos gracias al respeto y el profundo afecto con los que la Reina fue reconocida", dijo Carlos.

Sus manos delataban que algo no iba bien

Las alarmas sobre la delicada salud de la monarca saltaron esa misma mañana, cuando desde Buckingham Palace confirmaban que la Reina estaba bajo supervisión médica tras un chequeo de salud.

Las reacciones a esta noticia indicaban que esta vez no se trataba de un achaque más de la reina. Para empezar, la nueva primera ministra, Liz Truss, que se reunió dos días antes con la soberana, no calmó la situación al publicar el siguiente mensaje en su cuenta de Twitter: "Mis pensamientos, y los de todos los ciudadanos están con su majestad y su familia".

Truss estuvo con la monarca dos días antes de su fallecimiento. Las manos de Isabel II dieron pie a todo tipo de comentarios sobre su salud.

Su familia voló de inmediato para estar a su lado

Después, se supo que estaban en camino, volando juntos en el mismo avión, Guillermo, Andrés y Eduardo, con su esposa. Pero la sensación de inminencia de un fatal desenlace se expandió como la pólvora cuando se supo que Harry, que estaba con Meghan, en Europa, decidió viajar a Balmoral.

Hace meses que el estado de salud de Isabel II estaba siendo supervisado por su equipo médico. En este sentido, la Casa Real británica había informado puntualmente de los "problemas de movilidad" que sufría Isabel II, que la obligaron a reducir su agenda de forma drástica y a cancelar actos e incluso viajes oficiales, como el de octubre del año pasado a Irlanda.

No superó la muerte de su marido

No cabe duda de que la muerte, en abril del año pasado, del amor de su vida, su leal compañero durante 73 años, Felipe de Edimburgo, supuso un golpe del que no logró recuperarse. Y su ausencia fue haciendo mella en su alma y en su corazón, que cada día latía un poco más lento y, al final, se detuvo.

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