El infográfico: la carne de conejo

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Los nutricionistas no dudan en alabar sus múltiples beneficios

El conejo es una carne blanca, por lo que, si se cocina de forma sencilla, constituye un alimento de obligada presencia en menús bajos en calorías. Pero eso no es todo, los nutricionistas no dudan en alabar sus bondades gracias a todo esto:

 

Una ración de conejo garantiza una tercera parte de las dosis de selenio que requerimos a diario. Este antioxidante protege frente al cáncer de piel, de hígado y de pulmón, además de estimular las defensas y facilitar la eliminación de tóxicos.

 

Su bajo porcentaje en sodio, junto con el considerable aporte de potasio, dota a esta carne de un gran poder para combatir la retención de líquidos.

 

Gracias a su alto contenido en proteínas, contribuye a conservar la masa muscular y, por su aporte en fósforo, ayuda al buen estado de los huesos, tal y como también hace la borraja.

 

Más por menos: el conejo se vende a mejor precio que el cordero. Otro motivo para optar por esta carne, es que dobla su contenido en vitamina B3, un nutriente esencial en caso de fatiga y depresión.