La vida de Antonio Orozco (capítulo 8): las despedidas más dolorosas

No todo ha sido un camino de rosas en la vida de Antonio Orozco. El cantante ha tenido que enfrentarse a importantes pérdidas de seres queridos en los últimos años

antonio orozco

En los últimos años, Antonio Orozco ha recibido varios y muy duros golpes. Pero el catalán no ha perdido la sonrisa.

Redacción / M.A.

Con sus éxitos a cuestas y mientras la vida le sonreía permitiéndole tener como compañero de viaje a Jan, no había nada que ensombreciera el día a día de Antonio Orozco. Y, a pesar de su separación de Susana, la madre de su hijo, seguía siendo capaz de generar momentos románticos a su alrededor, fiel a su carácter soñador e idealista ante la vida.

Sin embargo, como si ésta se hubiera empeñado en borrar su sonrisa, igual que le ocurrió en el 2011, cuando murió su expareja Marina Parrilla, Antonio tuvo que enfrentarse a otras dolorosas despedidas. El 17 de noviembre del 2016 su gran amigo, su "hermano", y productor durante 25 años, Xavi Pérez, falleció repentinamente por un fallo cardíaco mientras tocaba el piano en el estudio de grabación.

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Antonio, con quien fue su productor y mejor amigo durante 25 años, Xavi Pérez, fallecido en el 2016.

Antonio quedó totalmente consternado y le escribió una preciosa dedicatoria: "Ahora sí que entiendo del abismo, ahora entiendo de tormentas de silencios y hasta entiendo de vacíos".


Su peor pesadilla

El adiós de Xavi fue un mal augurio, un aviso de la Parca, que merodeaba por los caminos del barcelonés. Al año siguiente encajó otro golpe, la muerte de otro de sus mejores amigos, David, en un accidente de moto; y poco después, el 27 de octubre, el peor de todos: su exmujer, Susana Prat, falleció a los 44 años, a causa de un cáncer de útero.

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Susana Prat, la madre de su hijo Jan, a quien, a pesar de estar separados, amaba profundamente.

Aunque ya no estaban juntos, su partida fue igual de sentida que si hubieran seguido siendo pareja y prueba de ello es que, poco antes de la tragedia, en la presentación de su disco "Diez", le dedicó un texto que es una auténtica declaración de amor: "A mi esposa, por enseñarme a vivir y explicarme cada día los secretos de esta vida, por su valentía e inteligencia, por ser mi sangre y ser mi aire, por plantarle cara, por saber volar y por ser la madre. A mi amiga Susana, a la dueña, a la... Te quiero".

antonio orozco funeral susana

Antonio Orozco, en el funeral de la madre de su hijo.

Antonio se alejó de todo para buscar respuestas y consuelo a tanto dolor. Fue una pesadilla, porque en unos meses perdió a sus referentes en lo personal y lo musical y eso no hay quien lo aguante.

Hizo las maletas, cogió a Jan y se fueron a EEUU, el país de los sueños, donde empezaron a asimilarlo todo y él no paró de leer, desde el Corán y la Biblia hasta textos budistas y novelas, buscando transformar su inmensa tristeza en un solo minuto de paz para comprobar que sí, que se podía dejar de sentir dolor, y que, a pesar de las cicatrices, las ausencias y los silencios, era posible sobrevivir.

Y lo hizo. Contando, como siempre ha confesado, con el gran apoyo de su hijo, Jan, lo único que lo sostenía y que le ha acompañado en esta travesía en busca de la luz dándole una fuerza desconocida para él. "Jan es noble, con un buen corazón, su madre estaría muy orgullosa porque se está convirtiendo en lo que ella querría. Ella, antes de morir, lo preparó todo. El niño era consciente de la realidad. Yo, en cambio, no", explicó en una ocasión Antonio.