Las durísimas declaraciones del hijo de Colate y Paulina Rubio contra su madre
El conflicto entre Colate y Paulina Rubio ha dado un giro inesperado y muy doloroso. Su hijo en común ha declarado ante la jueza y sus palabras han causado un gran impacto
La batalla judicial entre Colate Vallejo-Nágera y Paulina Rubio ha alcanzado un punto muy delicado. Esta vez, quien ha hablado ha sido su hijo en común, Andrea Nicolás, y sus palabras han causado un enorme impacto.
El joven ha declarado ante una jueza en Miami y ha explicado, sin rodeos, que quiere vivir en España con su padre y su familia paterna.
Un deseo que, según él mismo ha contado, lleva años expresando y que su madre se ha negado a aceptar. El caso es tan serio que existe incluso un informe judicial que analiza la situación familiar y que no deja en buen lugar a ninguno de los dos.
“La situación en casa es muy complicada”
En ese informe, el hijo de la cantante relata episodios muy duros vividos junto a su madre. Asegura que le grita con frecuencia, que a veces lo ignora cuando está enfadada y que le ha retirado el teléfono como castigo, incluso cuando necesitaba comunicarse con personas que velaban por su bienestar.
Los 2 hijos de Paulina Rubio.
También explica que Paulina Rubio se fue a España con su hijo pequeño dejándole a él en Estados Unidos, una decisión que vivió como un castigo y que le impidió ver a su familia paterna durante un tiempo.
Un conflicto que le está pasando factura
El documento señala además que Colate también ha tenido influencia en la postura de su hijo, alimentando el enfrentamiento con la cantante. La conclusión es clara: la relación entre ambos padres es tan tensa que ha terminado afectando directamente al bienestar emocional del menor.
Colate y Paulina Rubio llevan años enfrentados por la custodia de su hijo Nicolás.
Ahora, la justicia tendrá que decidir qué es lo mejor para Andrea Nicolás. Mientras tanto, sus declaraciones dejan al descubierto una realidad muy dolorosa: cuando las guerras entre adultos se alargan, quienes más sufren son siempre los hijos.