La guerra entre Paulina Rubio y Colate podría acabar con su hijo de 15 años ingresado en un internado
La guerra judicial entre Paulina Rubio y Colate Vallejo-Nágera ha llegado a un punto límite. La falta de acuerdo por su hijo podría acabar con el menor ingresado en un internado
Colate y Paulina Rubio llevan años enfrentados por la custodia de su hijo Nicolás.
La batalla judicial entre Paulina Rubio y Colate Vallejo-Nágera vive uno de sus momentos más delicados. Tras años de enfrentamientos por la custodia y el lugar de residencia de su hijo en común, el conflicto ha llegado a un punto crítico: el menor, de 15 años, podría acabar ingresado en un internado como solución intermedia ante la falta de acuerdo entre sus padres.
El deseo del menor, en el centro del conflicto
Colate lleva seis años luchando en los tribunales para que se tenga en cuenta la voluntad de su hijo, que quiere trasladarse a España y vivir con su familia paterna. En los próximos días, el adolescente podrá declarar directamente ante la jueza, un paso clave que podría marcar su futuro inmediato.
Sin embargo, no solo contará lo que diga el menor. Sobre la mesa pesa un informe de la guardiana legal, la figura encargada de velar exclusivamente por su bienestar. En ese documento se habla de agotamiento emocional, de una relación tensa con su madre y de un fuerte vínculo con su padre que, según la evaluación, tampoco sería del todo saludable.
El internado, la opción más polémica
A partir de ese diagnóstico, la guardiana ha planteado una alternativa que ha causado un enorme revuelo: que el joven no viva ni con Paulina ni con Colate, sino que sea enviado a un internado fuera de España para alejarlo del conflicto familiar. Una medida drástica que choca de frente con el deseo del propio chico, que quiere instalarse en España y mantener el contacto diario con los suyos.
Paulina Rubio ha sido acusada en Miami de impago en una mansión valorada en 17 millones de euros.
A este escenario se suma la actitud de la cantante en algunas vistas judiciales, a las que no habría acudido o en las que habría mostrado poca implicación, algo que no habría pasado desapercibido para el tribunal.
Paulina y Colate el día de su boda.
De una boda de ensueño en 2007 a un divorcio lleno de reproches y demandas cruzadas, la historia de Paulina y Colate parece no tener tregua. Ahora, la justicia deberá decidir entre tres caminos: que el menor siga en Estados Unidos con su madre, que se vaya a España con su padre o que ingrese en un internado. Sea cual sea la decisión, hay algo claro: el mayor perjudicado de esta guerra es un hijo que solo pide estabilidad y ser escuchado.