Julian Assange: descubrimos su último gran secreto

El fundador de WikiLeaks mantuvo su amor con Stella Morris en secreto

Julian Assange

En 2017, Julian Assange conoce a su hijo, Gabriel. Un amigo se lo trae a la embajada alegando que es su propio hijo.

Redacción

Los detalles de la vida amorosa de Julian Assange son dignos de una película de suspense. Desde los encuentros secretos entre el fundador de WikiLeaks y su pareja, Stella Morris, en el interior de la embajada de Ecuador en Londres, sus encuentros íntimos aprovechando los ángulos muertos de las cámaras de seguridad, cómo concibieron a sus hijos, Gabriel, de 3 años, y Max, de 18 meses, sin que nadie se enterara...

Además, no olvidemos el anuncio de su embarazo escrito en un papel doblado pasado clandestinamente para que los guardias no lo detectaran y la utilización de un amigo que se hacía pasar por el profesor de chino de Assange y que le llevaba a su hijo, haciéndolo pasar por el suyo propio, para que el activista pudiera conocerlo.

Ahora, cuando Julian Assange se enfrenta a una condena de 175 años de prisión en los Estados Unidos si se cumpliese esta extradición, Stella Morris rompe su silencio para contar todos los detalles de una difícil historia que sirvió para formar una familia en un encierro, a pesar de las prohibiciones.

Aislado, incomunicado y en mal estado físico

La familia de Julian Assange pudo visitarle el pasado mes de agosto, después de casi seis meses sin verse por culpa de la pandemia, pero tan solo durante 20 minutos. Su mujer se dio cuenta de que "no creo que haya salido de su celda durante tres días. Está en una condición terrible, tanto física como mentalmente". En esta prisión de alta seguridad, una de las más duras del país, Julian vive aislado 23 horas al día, lo que le ha provocado grandes problemas de salud que harían peligrar su vida

Un amor clandestino

Stella, Gabriel y Max, sus hijos, son la promesa de un futuro posible, un oasis en el desierto del cautiverio. Para Stella, Julian sigue siendo "un pionero". En un principio, mantuvieron su amor en secreto, pero fue descubierto por la jueza Vanessa Baraitser, cuando hizo pública la carta en la que Stella reclamaba la puesta en libertad bajo fianza de Julian. "Desde entonces, ya no tenía ninguna razón para permanecer en silencio, confiesa.

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