Kiko Rivera defiende a su novia, Lola García: "No ha hecho nada más que enamorarse"
Desde Nueva York, el dj defiende a Lola García y denuncia el “bullying” mediático que, asegura, está sufriendo por estar a su lado
En los últimos días ha salido a la luz una supuesta deuda de más de 32.000 euros que tendría que pagar Lola García, la actual pareja de Kiko Rivera, al dueño del local de danza debido a impagos en el alquiler. Una información que conocíamos en 'El tiempo justo' y que ahora hace que la joven esté en el punto de mira.
Mientras tanto, tanto Lola como Kiko se encuentran en Nueva York, disfrutando de su primera escapada fuera de España... pero el dj ha querido mandar un mensaje a todos aquellos que están señalando a su nueva ilusión a través de una publicación en sus redes sociales.
"Parece que nadie pueda enamorarse de mí sin tener que pagar un precio injusto"
"A veces el precio más alto no lo paga quien está en el foco, sino quien decide caminar a su lado por amor. Mi novia no ha hecho nada más que enamorarse. Y, aun así, parece suficiente para que algunos intenten echar por tierra toda una vida de trabajo, de esfuerzo, de disciplina y de talento", comenzaba diciendo el dj.
El hijo de Isabel Pantoja ha asegurado que "eso no es información, no es opinión, es bullying. Un bullying sofisticado, con titulares, con micrófonos y con silencios interesados. Y, tristemente, hay quienes son expertos en ejercerlo".
Además, ha explicado que le resulta "doloroso comprobar cómo, en este país, parece que nadie pueda enamorarse de mí sin tener que pagar un precio injusto. Como si el amor fuese una falta, como si elegir compartir la vida conmigo fuese motivo de señalamiento" y ha recalcado que "el amor no destruye carreras, la mentira sí. La manipulación también".
Kiko, más sincero que nunca, ha explicado que "el daño que se intenta provocar deja huellas reales en personas reales" y por eso "solo puedo decir una cosa: sean felices, vivan su vida, y no se crean todo lo que ven ni todo lo que oyen" porque "detrás de cada titular hay intereses, pero detrás de cada persona hay un corazón". "Porque amar nunca debería ser un acto castigado", ha concluido.