Lo que nadie te ha contado de Estopa: así son en la intimidad, sus familias, sus casas…
Los hermanos de Cornellà compaginan su éxito sobre los escenarios con una vida privada muy discreta, marcada por sus amores de juventud, sus hijos y un sólido proyecto familiar y empresarial
Tras despedir el año desde el balcón de RTVE, David y Jose Muñoz han vivido unas Campanadas muy especiales junto a Chenoa, culminando un 2025 en el que Estopa ha vuelto a demostrar que sigue siendo uno de los grupos más queridos del país.
Sin embargo, detrás de la rumba, los himnos generacionales y los premios, los hermanos han construido una vida personal muy estable, lejos del ruido mediático y muy pegada a sus raíces.
Porque, pese a los más de 25 años de éxito, David y Jose siguen recordando de dónde vienen. Nacidos y criados en el barrio de Sant Ildefons, en Cornellà de Llobregat, nunca han edulcorado cómo fue crecer allí en los años 70 y 80.
David recuerda que entonces el barrio estaba “lleno de descampados y yonquis”, con la droga formando parte del paisaje diario y escenas de pequeños hurtos que marcaron a toda una generación.
Aquella Cornellà, lejos de ser idílica, forjó el carácter y el imaginario que después han llevado a sus canciones. Los hermanos hablan de “walking deads por todos lados” y de ir por la calle esquivando a los yonquis, pero también de un fuerte sentimiento de barrio y de comunidad.
Hoy, cuando regresan, ven un paisaje muy distinto: plazas, porterías de fútbol, canastas y muchos niños jugando en la calle, símbolo de la transformación de Sant Ildefons en un entorno mucho más familiar.
Casados con sus amores de juventud
En lo sentimental, la historia de los hermanos Muñoz es tan paralela como entrañable. Ambos están casados con sus novias de toda la vida, amores nacidos en los veranos de Zarza-Capilla, el pueblo extremeño de sus familias.
David conoció a Mari Paz en 1992, con solo 16 años, y empezó una relación a distancia entre Barcelona y Madrid que fue creciendo entre viajes, conciertos y maquetas.
Con el tiempo, ese amor juvenil se convirtió en matrimonio. David y Mari Paz se casaron en julio de 2000, en Plasencia, en una boda discreta, lejos de las cámaras, justo cuando Estopa empezaba a arrasar con La raja de tu falda.
En 2007 nació su hijo, David, que ha crecido viendo el éxito de su padre como algo natural, pero sin exponerse públicamente: ni él ni su madre quieren ser famosos ni aparecer en redes.
La historia de Jose y Paloma es muy similar. Él mismo cuenta que todo empezó “como un ligue de pueblo que fue a más” a finales de los 90. Paloma vivía en Badajoz capital y veraneaba en Zarza-Capilla, donde surgió la historia de amor que acabó en boda y en el nacimiento de su hijo, Pablo, en 2012, llamado así en honor a su abuelo paterno.
Igual que en el caso de David, ni su mujer ni su hijo desean protagonismo: prefieren una vida normal, al margen del foco mediático.
Detrás del éxito de Estopa también están ellas. Los hermanos han reconocido que Mari Paz fue clave en los inicios del grupo: llegó a ejercer de representante improvisada, repartiendo maquetas y llamando a discográficas convencida del potencial de David y Jose.
Esa mezcla de apoyo familiar, discreción y fidelidad a sus parejas de siempre define buena parte de la historia íntima del dúo.
Un proyecto muy familiar entre música y ladrillo
Más allá de los escenarios, Estopa ha levantado un sólido proyecto empresarial con sello familiar. Durante años, cada hermano gestionó su propia sociedad ligada a la música, hasta que la actividad se concentró en Mandinga S.L., administrada por su padre, Pablo Muñoz Garrido. A través de esta empresa se canalizan su actividad artística, las grabaciones y el alquiler de su estudio en Sant Feliu de Llobregat, formando una estructura sencilla pero muy eficaz.
Su éxito también se refleja en el patrimonio inmobiliario que han construido con los años. David vive en Esplugues, en una urbanización de casas pareadas con pequeño jardín, cerca del barrio donde crecieron.
Junto a su esposa posee varias propiedades en Cataluña y Madrid: una casa en Cubelles, una vivienda cerca de Madrid Río, otra en Sant Just Desvern y una casa de verano en Calafell.
Jose, por su parte, también ha apostado por el ladrillo. Tiene un piso en la misma zona cercana a Madrid Río y propiedades en Sant Just Desvern, Sant Feliu y Barcelona, además de otra vivienda en Calafell, donde las familias de ambos coinciden a menudo.
Esa manera de invertir, muy ligada a su entorno y a sus raíces, refuerza la idea de que el éxito no les ha llevado a una vida ostentosa, sino a asegurar el futuro de los suyos.
David Muñoz, de Estopa.
Mientras su padre continúa al frente de la gestión de Mandinga S.L., los hermanos siguen ampliando horizontes. David, además, se ha animado a volver a las aulas y se ha matriculado en la Universidad de Barcelona para estudiar Historia, una faceta que intenta llevar con la máxima normalidad posible, pese a que su presencia en la facultad no ha pasado desapercibida para sus compañeros.
Este 31 de diciembre, David y Jose cerraron el 2025 dando las Campanadas en TVE junto a Chenoa, un momento televisivo que resume muy bien su trayectoria: dos chicos de barrio convertidos en referentes de la música española, que siguen subiendo a los escenarios rodeados de bloques, barras de bar y ese “clasicismo feo” de Cornellà que tanto les gusta.
Porque, por encima de los discos, los premios y los negocios, Estopa sigue siendo, ante todo, familia, barrio y memoria.