Paz Padilla lo vuelve a hacer: la impresionante decoración de su casa para el día de Reyes
La presentadora ha convertido su salón en un auténtico océano mágico para sorprender a su hija, Anna Ferrer, y dar la bienvenida a los Reyes Magos
Si hay algo que Paz Padilla cuida con mimo cada Navidad, es la noche de Reyes. Año tras año, la gaditana convierte su casa en un escenario de fantasía y, una vez más, ha conseguido dejar a todos con la boca abierta.
En esta ocasión, la protagonista absoluta ha sido su hija, Anna Ferrer, que se ha despertado rodeada de un universo marino creado al detalle por su madre.
Un océano mágico en el salón de Paz Padilla
Para recibir a Sus Majestades de Oriente, Paz ha apostado este año por una temática marina. Su salón se ha transformado en un auténtico océano, con predominio de tonos azules, burbujas gigantes y figuras de animales marinos.
No han faltado pulpos creados con globos, peluches de peces y una decoración envolvente que convertía cada rincón de la casa en un escenario sacado de un cuento.
La sorpresa empezó la noche anterior, cuando Anna llegó a casa y su madre le colocó un antifaz para que no pudiera ver nada. El momento del descubrimiento, ya en la mañana de Reyes, fue tan especial como emotivo y la joven no tardó en compartirlo con sus seguidores.
Disfraces y regalos a juego
Como si fuera poco, madre e hija se metieron de lleno en la historia. Ambas se vistieron de sirenas, con pelucas y disfraces perfectamente integrados en la ambientación, demostrando que en casa de Paz Padilla la imaginación no tiene límites.
Los regalos tampoco se quedaron atrás: todos iban envueltos siguiendo la misma temática marina, con paquetes convertidos en simpáticos animales del océano. Un trabajo artesanal y minucioso que terminó de redondear una decoración tan original como espectacular.
Tradiciones que no fallan
Con este despliegue, Paz y Anna ponen el broche final a unas Navidades muy especiales, fieles a sus tradiciones familiares. Como cada año, pasaron Nochebuena en Cádiz, su refugio emocional, y despidieron el año en Girona con una divertida fiesta de disfraces.
Los Reyes, en cambio, siempre tienen un lugar reservado en casa y se viven con ilusión… aunque ya no haya niños pequeños.
Una vez más, Paz Padilla demuestra que la magia de los Reyes no entiende de edades y que, con creatividad y cariño, cualquier hogar puede convertirse en un escenario de cuento. Una tradición que, visto lo visto, promete seguir sorprendiendo muchos años más.