¿Dónde irá nuestro hijo con discapacidad cuando faltemos?

Fidel y Pura, una pareja de jubilados de 80 años, esperan desde hace 16 que a su hijo, Andrés, con un grado de dependencia del 80%, le asignen plaza en una residencia

Discapacidad

Pura y Fidel han cuidado con todo el cariño del mundo a Andrés y, a sus 80 años, siguen luchando por su derecho a una residencia.

Redacción

Fidel Espierrez y Pura Cundins viven en Barcelona y tienen 80 años. Y un hijo de 42 años, Andrés, con discapacidad intelectual, que vive con ellos y no puede desenvolverse solo. Son conscientes de que están en la etapa final de sus vidas y su máxima preocupación es pensar en el futuro de su hijo cuando ellos falten.

Llevan 16 años solicitando una plaza en alguna residencia para su hijo y no hacen más que darles largas. Su caso no es único ni excepcional: en España 10.000 familias se encuentran en la misma situación.

“Nunca recibes una respuesta clara de por qué no te dan plaza”, aseguran. “Incluso te dan largas diciendo que no has hecho la petición, parece una burla”. Junto a otros afectados y entidades del sector están intentando buscar alternativas razonables.

“Lo más factible y barato para la Administración es alquilar pisos donde puedan vivir seis chicos o chicas con discapacidad intelectual con ayuda de monitores. Pero cuando pides las ayudas, te dicen que no quieren hacerse cargo”, nos explican.

El 3 de diciembre se celebra el Día Internacional de las Personas con Discapacidad y en Pronto hemos querido dar a conocer la difícil situación que viven todas las familias afectadas en España conociendo más de cerca los anhelos y preocupaciones de Fidel, Pura y Andrés.

“Con muy pocos recursos públicos, el problema estaría resuelto”

Además, entrevistamos a Carles Campuzano, director de Dincat, la federación que agrupa a 300 entidades catalanas relacionadas con este colectivo. Según Campuzano, “con muy pocos recursos públicos, en apenas tres años el problema estaría resuelto”.

Campuzano asegura que en Cataluña, “con incrementar 20 millones de euros anuales el presupuesto se podría dar solución a todos los casos. No estamos hablando de grandes inversiones inasumibles. Y es que, como país, deberíamos tener la ambición de un sistema social que garantice que una persona con discapacidad intelectual pueda tener el estilo de vida que ella desee en función de sus necesidades. Si quiere emanciparse, que pueda hacerlo con los apoyos necesarios; si puede trabajar, que tenga un empleo, y si necesita estar en una residencia, que pueda tener una plaza donde ser atendido”.

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