El cojo y el ciego

El cojo y el ciego
Ilustración: Alberto Vázquez

En tiempos tan delicados como los que estamos viviendo, queda más evidente que nunca la necesidad de ayudarnos, compartir, apoyarnos y cuidarnos.

 

La virulencia de la propagación del coronavirus está sacando a la luz a auténticos héroes que luchan contra el COVID-19 pese a poner en riesgo su propia salud, tal y como destacamos esta semana en las páginas de Pronto.

 

Es por ello que queremos compartir con todos vosotros esta fábula corta con moraleja, en la que se muestra cómo nos necesitamos los unos a los otros:

 

“En un bosque cercano a la ciudad vivían dos vagabundos. Uno de ellos era cojo y el otro ciego, pero, en lugar de ayudarse entre ellos, siempre se peleaban por la mejor esquina para pedir limosna a los transeúntes.

 

Pero una noche muy ventosa el bosque ardió y las chozas en las que vivían fueron pasto de las llamas. Perdieron lo poco que tenían y ya sólo les quedaba por salvar sus vidas. Sin embargo, tenían serias dificultades para valerse por sí mismos en ese difícil trance. El cojo veía claro que aún había posibilidad de huir aunque el fuego era tan devastador que en unos minutos les habría cercado impidiéndoles la escapada. El problema es que él no podía salir corriendo por sus dificultades de movilidad. El ciego, por su parte, disponía de dos buenas piernas para librarse, pero no podía ver por dónde tirar.

         
En un trance como éste, en el que el final más seguro era la muerte, se dieron cuenta de que se necesitaban. El ciego cargó con el cojo a cuestas y funcionaron como un solo hombre. Uno corrió y el otro le marcó el camino. Así pudieron salvar sus vidas y así empezó una larga amistad. Tomemos ejemplo de ellos y olvidemos nuestras rencillas.

 

Todos nos necesitamos los unos a los otros”.