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Precios de los alimentos disparados: cómo comprar más barato y sano

En febrero los alimentos han experimentado la mayor subida desde hace 29 años, por lo que es aún más importante saber elegir bien por nuestra salud y la de nuestro bolsillo

La aplicación gratuita OCU Market, de la OCU, permite comparar el precio de más de 150.000 productos de alimentación y conocer su calidad nutricional.

Valeria Polo

La bajada del IVA en los alimentos no ha dado los frutos esperados y los precios de la cesta de la compra siguen disparados. En febrero concretamente aumentaron un 16,6%, una subida que ha batido récords, y ha hecho que la compra semanal suponga un verdadero lujo para muchas familias.

Las razones para esta subida se justifican por el aumento del precio de la electricidad, de los piensos y fertilizantes, que disparan los costes de producción, pero también por la sequía, que reduce la producción.

Aquí te traemos hay algunas fórmulas para gastar menos y, además, comer de forma más sana.

Con qué llenar la cesta

Pasta y arroz. Básicos en cualquier dieta equilibrada. Son económicos y sirven de base para multitud de recetas.

Legumbres. Pese a su encarecimiento, sus proteínas de origen vegetal contribuyen a una dieta más sana al sustituir a las proteínas animales y a un precio muy inferior al de éstas.

Huevos. Son otra excelente fuente de proteínas y grasas buenas. Escaldados o revueltos son preparaciones más ligeras y se cocinan en pocos minutos, lo que también ayuda a ahorrar.

Hortalizas y frutas. Úsalas en las tres comidas principales y como tentempié. La fruta, por ejemplo, es una alternativa muy sana –aporta vitaminas, minerales y fibra– a la bollería.

Pan. Una barra sale a mejor precio que el pan de molde industrial, e incluye menos azúcares, sal y grasas.

Patatas y otros tubérculos, como nabos o remolacha, te servirán para aumentar fácilmente el número de raciones de purés, guisos y guarniciones a un coste mínimo. Aportan energía y pocas calorías (cocidas o al vapor son más ligeras y baratas, ya que al freírlas suman grasas y se encarecen, ya que se emplea más aceite para cocinarlas.

Frutos secos al natural. Son los más saludables, pero pueden ser más caros que los fritos y salados. Sin embargo, en una dieta equilibrada, se deben consumir sólo 20-30 g al día, por lo que a pesar de su precio bastante elevado no desequilibrarán el presupuesto.

Los frutos secos combaten el insomnio.

Aceite de oliva virgen. Es el más sano y aunque es más caro que otros, al final sale mejor porque se puede reutilizar y cunde más (aumenta su volumen al calentarlo, así que empleas menos cantidad).

Pescado. La sardina, el jurel, la pescadilla o la caballa son mucho más baratos y acumulan menos mercurio que pescados de mayor tamaño, cuyo precio además puede triplicarse.

Carnes. Es uno de los productos más caros, pero se debería reducir su consumo, tal como recomienda la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, a 300- 375 g a la semana, lo que ayudará a rebajar el gasto. Elige carne de ave, conejo o cerdo y, en la ternera, cortes llamados de tercera, más baratos aunque sabrosos.

Lácteos: los yogures naturales y la leche (entera o desnatada) son más baratos que los yogures de sabores, los batidos de leche o los lactozumos. Además, son más sanos porque no incluyen aditivos ni azúcares añadidos.

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