Ensalada de espárragos  verdes con feta y hortalizas

Ensalada de espárragos verdes con feta y hortalizas

Buena para el hígado
4 personas
10 minutos de preparación + 10 minutos de cocción
Ingredientes
  • 1 manojo de espárragos verdes
  • 150 g de queso feta
  • 2 tomates
  • 1/2 cebolla morada
  • 1 cucharadita de finas hierbas
  • vinagre balsámico
  • aceite de oliva virgen extra
  • sal
  • pimienta
Preparación

1Pela los espárragos, corta un poco el tallo por el extremo opuesto a la yema y átalos en un manojo. Llena con agua una cacerola pequeña pero alta, añade una pizca de sal y lleva a ebullición. Cuando hierva, agrega el manojo de espárragos y cuécelos 10-12 minutos, dependiendo del grosor (asegúrate de que las yemas no quedan sumergidas en el agua).

2Cuando estén listos, escurre los espárragos, deja entibiar y córtalos en dos o tres trozos.

3Lava los tomates y córtalos primero en rodajas y después en tiras. Pela la cebolla y córtala también en tiras. Dispón los dos ingredientes en una ensaladera, salpimienta y añade el queso feta desmenuzado. Incorpora los espárragos y mezcla. Tapa con film transparente y deja enfriar 1 hora en la nevera.

4Prepara una vinagreta emulsionando aceite y vinagre al gusto y añade las finas hierbas. Reparte la ensalada en los platos y alíñala en el último momento.

El espárrago es bueno para el hígado
Comer espárragos verdes al vapor, al horno o salteados tres o cuatro veces por semana protege el hígado de las agresiones del alcohol y los fármacos. Una de sus grandes bazas es su contenido en glutatión. Aparte de ser el antioxidante con mayor poder sanador, este pequeño talismán para la salud dispara el poder «antiaging» de la vitamina C o la E. Su campo de acción en el hígado no se limita únicamente a potenciar las funciones de-sintoxicantes de este órgano, ya que también ayuda a mantenerlo en plena forma. Según los expertos, cuanto más altos son los niveles de glutatión, menor es el riesgo de sufrir un daño hepático (hígado graso, cirrosis, etc.).  
Si te gusta la cebolla, no escatimes su uso en ensaladas y prefiere siempre las rojas o moradas, además de dar color a tus platos y tener un sabor más dulce que las blancas, su tonalidad roja denota su contenido en antocianinas, una poderosa medicina para combatir las enfermedades coronarias, mejorar la vista y reforzar nuestras defensas.