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Trastorno bipolar: pautas para convivir con él

Se caracteriza por un desequilibrio en los mecanismos que regulan el estado de ánimo y, aunque no tiene cura, los fármacos y la psicoterapia permiten una evolución positiva

Descripción de la iEsta enfermedad mental crónica afecta a un 2-3% de la población.

Nereida Domínguez

Sección coordinada por la doctora María José Peiró, especialista en Medicina Familiar, con más de 10 años de experiencia tanto en el ámbito público como privado. Máster en nutrición y dietética.PAL- Luis Palomino

Existen cuatro tipos de trastornos bipolares. En el tipo I se alternan los episodios maníacos, los depresivos y mixtos (síntomas de euforia y depresión mezclados). En el tipo II se presentan periodos depresivos y maníacos. En la ciclotimia, la forma más leve de la enfermedad, la persona sufre variaciones del estado de ánimo: unas veces presenta ciertos síntomas de depresión y otras algunos síntomas maníacos.

Finalmente, en el trastorno esquizoafectivo de tipo bipolar, además de episodios maníacos, depresivos y mixtos, la persona puede sufrir alucinaciones.

Posibles orígenes del trastorno bipolar

Una causa genética

Algunos pacientes tienen antecedentes familiares de depresión, lo que hace pensar en que puede existir una predisposición genética.

Un desequilibrio biológico

La alteración del sistema límbico (responsable de la regulación de las emociones) que se produce en el trastorno bipolar, se relaciona con los niveles de ciertos neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y la acetilcolina. En los episodios maníacos se eleva la dopamina y en los episodios depresivos disminuye la serotonina.

Síntomas que pueden presentarse en los episodios maníacos

Conocer las características de cada episodio de la enfermedad ayuda al paciente y a la familia a estar atentos a los cambios de comportamiento y a pedir ayuda. La fase maníaca, una elevación patológica del estado de ánimo, puede acompañarse de alguno de los siguientes signos.

Euforia e irritabilidad

La persona suele tener mucha energía y mostrarse hiperactiva. Puede actuar compulsivamente. Se siente alegre, aunque la emoción no esté justificada. Pero también puede mostrarse irritable.

Hablar rápido

Puede ser otro síntoma porque la persona piensa a más velocidad y está acelerada. También puede mostrarse más sociable.

Insomnio

Es frecuente que no haya cansancio ni necesidad de dormir y que aparezcan trastornos del apetito.

La importancia de dormir bien. Un sueño alterado puede ser un signo de recaída al que, en esta enfermedad, conviene prestar atención.

Comportamientos de riesgo

En esta fase, la persona suele sentir un optimismo exagerado, pensamientos poco realistas que la pueden llevar a cometer imprudencias: comprar en exceso, realizar inversiones, abandonar el trabajo o tener relaciones sexuales de riesgo. También puede haber una negación de la enfermedad.

Los signos de los episodios depresivos

Cansancio y apatía

Suele haber un enlentecimiento psicomotor, una falta de energía y un estado de ánimo bajo o triste. A veces la persona duerme en exceso. Pero también puede haber insomnio o un despertar precoz.

Desvalorización

Suele predominar una visión negativa de la vida y de uno mismo.

Las medidas que ayudan a estabilizar la bipolaridad

El trastorno bipolar no tiene cura, pero los psicofármacos combinados con psicoterapia suelen permitir una evolución positiva y prevenir los episodios maníacos y depresivos.

El litio

Suele ser el tratamiento más efectivo en esta enfermedad, ya que aumentar los niveles de este mineral ayuda a reducir la frecuencia e intensidad de las recaídas. Mediante un análisis de sangre se controlan sus efectos, ya que a dosis altas es tóxico. Suele acompañarse de otras medicaciones.

Otros psicofármacos

El especialista puede recetar, en función de las necesidades de cada paciente, antiepilépticos, que suelen ayudar a evitar recaídas; antipsicóticos que pueden utilizarse en la fase maníaca y algunas veces antidepresivos.

Psicoterapia

No sustituye la medicación, pero permite al paciente conocer mejor su enfermedad y sobrellevarla.

Apoyo psicológico. Aunque no sustituye la medicación, la psicoterapia ayuda a la persona a conocer mejor su enfermedad y a vivir con ella.

Fototerapia

Siempre bajo supervisión médica, se ha visto que el uso de unas lámparas especiales de luz blanca intensa pueden ser beneficiosas.

4 reglas para vivir con un trastorno bipolar

1. Tener un buen diagnóstico

Es fundamental para recibir el tratamiento farmacológico adecuado y no siempre es sencillo porque a veces el trastorno bipolar se puede confundir con una depresión. El diagnóstico se realiza a través de una entrevista con un psiquiatra.

2. Tomar la medicación prescrita

Abandonarla es la principal causa de recaídas y lamentablemente lo hace un 50% de pacientes.

3. Dormir 8 horas al día

Más del 50% de personas con trastorno bipolar sufre insomnio y 8 de cada 10 tiene un sueño de mala calidad. Seguir unos horarios ayuda a prevenir los episodios maníacos y los depresivos. También se ha de observar si las horas de sueño se reducen porque es uno de los primeros signos de recaída.

4. Hábitos saludables

Las personas con trastorno bipolar tienen el doble de riesgo de sufrir hipertensión, obesidad y diabetes. Seguir una dieta equilibrada, hacer ejercicio y no tomar alcohol ni excitantes ayuda a prevenir estos trastornos y a estabilizar la enfermedad.