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Síndrome de las piernas inquietas: por qué ocurre y cómo tratarlo

Afecta a un 2-3% de la población y se caracteriza por el impulso irrefrenable de mover las piernas, sobre todo por la noche. Puede impedirnos un buen descanso y estar vinculado a enfermedades que se deben detectar y tratar

El síndrome de las piernas inquietas (SPI) también es llamado enfermedad de Willis-Ekbom y puede ser un padecimiento neurológico crónico.

G.G

Sección coordinada por la doctora María José Peiró, especialista en Medicina Familiar, con más de 10 años de experiencia tanto en el ámbito público como privado. Máster en nutrición y dietética.

Esta necesidad de mover constantemente las piernas, incluso durante el sueño o estando tumbado, se denomina enfermedad de Willis-Ekbom (SE) o síndrome de piernas inquietas (SPI).

Además de inquietud, la persona nota sensaciones desagradables como dolor, pinchazos, hormigueo o presión, de manera que ha de estirarlas, frotarlas o caminar, ya que otra característica del SPI es que los síntomas se agravan con la inactividad y mejoran con el movimiento.

Es un trastorno que, aunque al principio suele aparecer de forma esporádica, es frecuente que se cronifique. Según la Sociedad Española de Neurología afecta a dos millones de personas en España y es más habitual a partir de los 40 años.

En un 20% de los casos está asociado a otras enfermedades, aunque también puede haber un factor hereditario que explique su origen. Un 25% de casos se manifiestan en la infancia o adolescencia. Existen medidas para prevenirlo y es importante tratar el SPI porque altera el descanso nocturno y tiene consecuencias que pueden repercutir en la salud.

Los orígenes más frecuentes del trastorno

Déficit de dopamina. Aunque los mecanismos que ocasionan la enfermedad de Willis-Ekbom son desconocidos, se relaciona con una falta de este importante neurotransmisor que es determinante en el control motor del cuerpo.

Enfermedades renales. El 25% de las personas que deben someterse a una diálisis por sufrir una insuficiencia renal tienen el síndrome de piernas inquietas.

Diabetes. Es otra de las enfermedades con la que se asocia este trastorno.

Una posible causa. Durante el último trimestre una de cada cuatro embarazadas sufre SPI, molestias que desaparecen al poco de dar a luz.

Embarazo. Aproximadamente una de cada 4-5 mujeres en estado de gestación puede sufrir SPI, sobre todo en el último trimestre, y ver desaparecer los síntomas después del parto. Se explica por los cambios hormonales que se producen y por unos niveles bajos de hierro que pueden favorecerlo.

Sangrados abundantes. Las menstruaciones pueden generar bajadas de ferritina que se han relacionando con una mayor incidencia de este síndrome.

Uso de medicamentos. Ciertos fármacos como los antihistamínicos, los antidepresivos y los medicamentos que se utilizan para calmar las náuseas y los vómitos pueden interferir en los niveles de dopamina del organismo y provocar el impulso irrefrenable de mover las piernas. La cafeína, el alcohol y el tabaco pueden favorecer su desarrollo si la persona sufre una predisposición.

Medidas para combatirlo

Tener un diagnóstico. Ante la sospecha de que podemos sufrir el síndrome de piernas inquietas es importante acudir al médico de cabecera y/o a un neurólogo que nos confirme el diagnóstico y nos aconseje sobre el mejor tratamiento en función de la causa de éste y de nuestra situación.

Fármacos. Existen medicamentos como los moduladores de los receptores de la dopamina que ayudan a regular los niveles de este neurotransmisor en el organismo y pueden ser un tratamiento eficaz en algunos casos siempre que el médico lo encuentre oportuno.

Realizar ejercicio. El sedentarismo puede agravar los síntomas, mientras que una actividad física suave y diaria contribuye a aliviarlos. Además, el ejercicio favorece el sueño y combate los efectos del estrés, un factor que aumenta la incidencia de SPI.

El yoga y el SPI. Esta práctica aumenta la acetilcolina, un neurotransmisor que mejora el tono muscular y estimula la liberación de dopamina aliviando síntomas.

Evitar el frío. Cubrir bien los pies y las piernas para mantenerlos calientes ayuda a frenar el síndrome de piernas inquietas.

Seguir una correcta higiene de sueño. Acostarse y levantarse a la misma hora cada día, dormir ocho horas diarias, evitar las siestas de más de media hora, así como cenar ligero y pronto, y evitar estímulos nocturnos como el uso de dispositivos ayudará a tener un mejor descanso cuando se sufre este síndrome. También conviene evitar irse a dormir justo cuando los síntomas son más intensos.

Controlar los niveles de hierro. Mediante un análisis es importante medir la ferritina en sangre y, si es inferior a 50 ng/ml, tomar complementos de hierro y alimentos ricos en este mineral (berberechos, semillas de calabaza, anacardos). Además, se debe determinar la causa de este déficit y consultar al ginecólogo, ya que a veces puede estar relacionado con menstruaciones abundantes. SPI, controla los niveles de hierro mediante un análisis.

4 reglas para mejorar los síntomas

1. Realiza estiramientos. Incorporar al día a día una rutina de ejercicios específicos para estirar las piernas o disciplinas que los incluyan como el yoga puede ser de ayuda sobre todo en los casos leves.

2. Evita el café y tabaco. Eliminar estas y otras sustancias excitantes como el chocolate, el té y los refrescos con cafeína es importante, ya que agravan los síntomas, así como incluir técnicas de relajación que facilitan el control del síndrome.

3. Aplica duchas de agua fría y masajes en las piernas. Puede ser un alivio antes de acostarse echar chorros de agua fría sobre las piernas o alternarlos con agua caliente, así como masajearlas con geles de efecto frío. Todo ello ayuda a mejorar la circulación y a relajar la musculatura de las extremidades inferiores.

Crear nuestro propio ritual de relajación y mejora de la circulación puede aliviar la tensión en los músculos de nuestras piernas.

4. Toma vitamina C. Los alimentos ricos en este nutriente (pimientos rojos, kiwi, tomates, etc.) facilitan la absorción de hierro, por lo que conviene tomarlos junto a los complementos o alimentos que contienen este mineral.

Verdadero o Falso

Según la Sociedad Española de Neurología un 90% de afectados por este síndrome no está diagnosticado y pueden pasar hasta diez años en tener un dictamen correcto. Conoce más sobre esta enfermedad para detectarla a tiempo.

El SIP se produce más de noche

Verdadero. Efectivamente las manifestaciones de este trastorno son más frecuentes a partir de las siete de la tarde y puede repetirse hasta pasadas las cuatro de la madrugada. Por ello, muchos pacientes no pueden dormir adecuadamente. Las molestias y sacudidas les producen insomnio.

Mantener una correcta higiene del sueño y evitar alimentos y bebidas excitantes es clave para conseguir un descanso de mayor calidad.

Esta enfermedad es más frecuente en hombres

Falso. El síndrome de piernas inquietas afecta al doble de mujeres que de hombres, algo que podría estar relacionado con la falta de hierro o la anemia ferropénica que es más frecuente en la mujer debido a menstruaciones abundantes, al embarazo y la lactancia.

La genética puede ser determinante en este síndrome

Verdadero. Los antecedentes familiares de esta enfermedad deben ponernos en alerta para prevenir el SPI porque parece tener un importante componente hereditario relacionado con los genes que regulan el transporte de hierro al sistema nervioso central y la actividad de la dopamina.

La falta de vitamina D no influye en el SPI

Falso. Un estudio ha encontrado que los niveles de esta vitamina son más bajos en los pacientes con este síndrome y que, a menores cantidades de ésta, más severas son las manifestaciones y peor la calidad del sueño.