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Las mejores recetas para reducir los efectos del estrés.

E.M

Vivir con altas dosis de estrés no sólo malgasta nuestros depósitos energéticos, sino que también acelera el proceso de envejecimiento. ¡No dejes que te pise los talones!

¿Tensión muscular? ¿Ira? BATIDO de PLÁTANO

Seguir una dieta cada vez más pobre en verduras de hojas verdes, cereales integrales, semillas y frutos secos agota nuestras reservas de magnesio. Tenerlas en buen nivel es crucial porque este tranquilizante natural relaja la musculatura, reduce la ansiedad y combate la irritabilidad. El batido que se obtiene triturando bebida de almendras con un plátano y añadiendo semillas chía es un yacimiento de este nutriente. Otras buenas opciones es tomar leche con avena o yogur con chocolate negro.

Defensas 10: ESPINACAS con NARANJA

 

Además de casar a la perfección, las espinacas, la naranja y la cebolla roja estimulan las defensas por su alto contenido en vitamina C, flavonoides y compuestos azufrados. Y es que, cuando el estrés se prolonga demasiado tiempo, nuestras defensas pierden eficacia y nos quedamos más expuestos a las infecciones. Agregar naranja a la ensalada ayuda, por otro lado, a acelerar la digestión lenta, otra consecuencia del estrés.

Si afecta a tus analíticas, toma paté de ALUBIAS

Llevar un ritmo de vida muy ajetreado tiende a disparar el colesterol y el azúcar. Lo mejor para que tus analíticas no se vean alteradas es aumentar la toma de fibra a través del consumo de legumbres, por ejemplo. Este grupo de alimentos es de suma importancia porque, además de fibra, aporta zinc, otro mineral esencial en caso de estrés (refuerza las defensas, previene problemas cutáneos, etc.). ¿Te gustan los patés de legumbres? El de alubias, excelente fuente de zinc, anacardos, tomates secos, ajo y aceite está delicioso.

Piensa en tu intestino: YOGUR con MEMBRILLO

Quienes padecen digestiones complicadas, tienen el ánimo por los suelos o sufren episodios de diarrea o estreñimiento harán bien en mejorar el estado de la microbiota intestinal porque estas bacterias buenas se debilitan cuando el estrés se hace crónico. Para ello, combina alimentos fermentados con alimentos ricos en fibra prebiótica: yogur con dulce de membrillo, kéfir con avena, endibias con salsa de yogur, etc.

Freno al desgaste emocional

 

En niveles bajos, el estrés es beneficioso porque nos pone en alerta y nos motiva a ganar eficacia, pero en exceso causa importantes daños de tipo emocional. 

Vida de pareja. La maca es uno de los suplementos que más ayuda a recuperar el deseo sexual y a mejorar la calidad de las relaciones en caso de estrés. Asociada al zinc y al selenio, contribuye a mejorar la fertilidad. 

Insomnio. Si sufres alteraciones del sueño, trata de cenar carne de ave o pescado con cereales y lácteos y, antes de ir a dormir, tomar una infusión de tila, pasiflora o azahar.

Insomnio: acaba con él de forma natural y duerme toda la noche  

INFLAMACIÓN CRÓNICA, UN DAÑO COLATERAL

El estrés, cuando es alto y continuado, puede ser un desencadenante importante de una inflamación de tipo crónico, que puede derivar en enfermedades que aceleran el proceso de envejecimiento: diabetes, afecciones cardíacas, cáncer, depresión, artritis... ¿Sabías que hay inflamación en el 89% de los trastornos crónicos?

Cómo frenarla a tiempo. Seguir una dieta antioxidante a base de frutas y verduras de muy distintos colores, frutos secos, cereales integrales, pescado azul y aceites saludables, como el de oliva virgen extra, es esencial.

Sin pisar el acelerador. Con razón de más si sufres estrés, trata de evitar todos esos factores que aceleran los procesos inflamatorios: ultraprocesados –bollería, derivados cárnicos de baja calidad, etc.– harinas refinadas, alcohol o tabaco.

Tu piel también se sobrecarga

 

El 30-40% de los pacientes que acuden a la consulta dermatológica relacionan su trastorno cutáneo con un componente psicológico. Aparte de controlar el estrés y las emociones negativas que pueden favorecer un brote, sigue estas recomendaciones dietéticas.

Acné. Aumenta la toma de alimentos ricos en zinc y en selenio, como la carne magra, el pescado, los frutos secos y las legumbres. Verás reducida la inflamación y reducirás el riesgo de que los comedones se infecten.

Eccemas. Refuerza la toma de Omega 3, vitaminas B y magnesio consumiendo más pescado azul, cereales integrales y frutos secos sin sal. 

Rosácea. Confía en la rutina, un flavonoide que combate la fragilidad capilar. Está presente en los espárragos, las espinacas, los cítricos, el perejil y las bayas del bosque. Sigue este mismo consejo si sufres herpes con frecuencia.