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Mascarillas antiestrés: revitaliza tu piel al instante

El ajetreado ritmo de vida actual pasa factura. Falta de luminosidad, líneas de expresión más profundas, rojeces, ojeras, acné, etc. Con este tratamiento de choque liberarás tensiones y recuperarás la belleza y la juventud de tu piel

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Ariadna Munuera

Un ritual de belleza y de desconexión

A las medidas de higiene mental que facilitan la relajación –hacer deporte, evitar la multitarea, etc.– hay que sumar los rituales de belleza que alejan la tensión de la piel. ¿Sabías que algunas mascarillas logran en 15 minutos los mismos resultados que si usaras un sérum durante una semana?

Relax inmediato. Antes de hacerlo, ponte música relajante, estírate y coloca sobre tu rostro una toalla de tocador mojada en agua caliente. Este gesto, aparte de relajar las facciones, abre los poros y facilita la entrada de los activos de este tratamiento intensivo.

Haz hueco. El mejor momento para aplicar esta inyección de hidratación y juventud es por la noche. Entre las 22.00 y las 2 de la madrugada es cuando la piel alcanza su nivel máximo de regeneración. Aprovecha esa franja de máxima predisposición para multiplicar sus resultados.

El formato es un elemento clave

A las tradicionales mascarillas en crema o gel, le han salido rivales.

Mascarilla tissue. Si te desdoblas para llegar a todo, te interesa este formato. Sólo tienes que ajustar el tissue al contorno del rostro, dejando ojos, nariz y boca al descubierto, mantener el tiempo indicado, retirarlo y masajear los restos de producto por la cara y el cuello hasta su total absorción. Se ajusta a las facciones, por lo que el chute de hidratación y juventud llega a todos los rincones.

Mascarilla tissue.

Peel off. El estrés reduce la capacidad de regeneración cutánea, por lo que las células muertas tienden a acumularse en las capas más superficiales. En caso de notarte la piel apagada y con imperfecciones, decántate por las mascarillas peel off. Se adhieren como una segunda piel y ejercen un efecto exfoliante. En pocos minutos, tendrás el cutis más suave, fino y luminoso. Son perfectas cuando se buscan resultados en tiempo exprés.

En polvo. ¿Tienes conciencia eco? Lo tuyo son las mascarillas en polvo. El contenido se mezcla con agua, aguas florales, tónicos o aceites hasta adquirir la textura de una mascarilla clásica. Esta presentación en seco no necesita conservantes o texturizantes. Sólo contiene ingredientes puros y, la mayoría de veces, naturales. Si el ritmo de vida intenso que llevas está sensibilizando tu piel –tirantez, rojeces, etc.–, ésta será tu mejor apuesta.

Elige bien: ¡atenta a la fórmula!

Ya estás convencida de que las mascarillas son imbatibles porque tienen una alta concentración de activos y sus efectos son visibles, ¿verdad? Sólo te queda pues acertar con la elección.

Signos de la edad. Si el estrés te viene pisando los talones desde hace tiempo, las arrugas no tardarán en invadir la frente, el entrecejo y el contorno de la boca. Las mascarillas con ácido hialurónico, un activo que rellena y alisa, y compuestos tensores –hidroxiácidos, ginkgo, algas, etc.– serán tu mejor arma antiedad.

Rasgos tensos. Las mascarillas calmantes con activos relajantes –lavanda, camomila, etc.– suavizan los rasgos y alejan los ojeras.

Un extra de luz. La piel pierde su luminosidad porque el estrés ralentiza el flujo sanguíneo y frena la llegada de nutrientes. Para volver a lucir una tez radiante, elige mascarillas antifatiga con vitamina C.

Brotes de acné. Las prisas y el frenesí del día a día suben la producción de grasa bajo la piel hasta en un 60%. ¿Resultado? Puntos negros, poros dilatados y acné en el tercio inferior del rostro. Las mascarillas de carbón activo, té verde y arcilla pondrán orden.

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