El expríncipe Andrés, expulsado de Royal Lodge de madrugada tras su última y polémica foto
Nuevo golpe para el príncipe Andrés. La difusión de imágenes y correos vinculados al entorno de Jeffrey Epstein habría precipitado su salida discreta de Royal Lodge en plena madrugada
El golpe ha sido doble y en el peor momento. La publicación de nuevas imágenes vinculadas a los archivos de Jeffrey Epstein ha vuelto a colocar al expríncipe Andrés en el centro de la polémica y, según la prensa británica, ha acelerado su salida de Royal Lodge, la residencia en Windsor en la que llevaba años instalado.
Las polémica fotos que han precipitado su salida
Las fotografías difundidas en esta nueva tanda —y que han copado titulares en Reino Unido— lo muestran arrodillado junto a una mujer tumbada, en un ambiente informal, mientras su nombre reaparece asociado al universo Epstein. El royal, que ha guardado silencio, ha visto cómo la presión mediática se disparaba de nuevo.
Wood Farm Cottage
De acuerdo con informaciones recogidas en los últimos días, Andrés habría optado por marcharse “en plena noche” para evitar cámaras y miradas. Un movimiento que, además, se interpreta como una forma de esquivar una imagen pública cada vez más deteriorada.
El destino inmediato ha sido Wood Farm Cottage, dentro del entorno de Sandringham, la finca privada del rey. Y la idea, según se ha publicado, es que más adelante se instale de forma estable en otra vivienda de la zona cuando terminen las obras y ajustes necesarios.
Los correos que lo complican todo
Jeffrey Epstein y Ghislaine en los tiempos en que mantenían una relación amorosa. / Andrés de Inglaterra se niega a comparecer ante la justicia de EEUU.
El foco no está solo en las fotos. En los documentos también han aparecido correos en los que Epstein promete presentarle a Andrés a una joven “rusa” de 26 años y se reflejan invitaciones y planes de encuentros, incluso con menciones a una visita a Buckingham en 2010, algo especialmente delicado por el contexto en el que se sitúa.
Con este nuevo episodio, 2026 no ha hecho más que confirmar lo que parecía inevitable: el expríncipe Andrés empieza el año con otro golpe a su reputación… y con la sensación de que, por mucho que se esconda, el pasado vuelve a alcanzarle.