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Kate Middleton: las mejores imágenes de su primera cena de gala tras el cáncer

Kate Middleton reaparece en su primera cena de gala tras el cáncer, deslumbrando con su sonrisa y un guiño viral de Macron que cautivó al mundo

Descripción de la imagen

Hacía tiempo que la monarquía británica no desplegaba en público toda su fastuosidad y su pompa.

Los reyes Carlos y Camilla con los Macron.

Pero la visita de Estado del presidente francés, Emmanuel Macron, y su esposa, Brigitte, a Londres, ha merecido una puesta en escena por todo lo alto y en la que no han faltado ni carrozas de cuento ni regimientos reales ni una mesa de 50 metros en el castillo de Windsor –Buckingham está de reformas–, que tardaron seis días en dejar perfecta para los 150 invitados que asistieron a la cena de gala que Carlos III ofreció al mandatario galo.

Su primer banquete oficial desde 2023

Kate, sonriente, y Guillermo charlaron de manera distendida con Brigitte Macron, que está junto a Camilla.

Aunque no estaba claro si Kate Middleton asistiría, la esposa de Guillermo no sólo estuvo, sino que fue la protagonista indudable de la velada, que representaba su reaparición tras 18 meses sin poder asistir a un banquete de Estado.

Por la mañana ya acompañó a su esposo, el príncipe Guillermo, al aeropuerto de Norfolk para recibir a los Macron, y lo hizo luciendo, espléndida, un Dior, pero por la noche, su brillo y su sonrisa se multiplicaron y casi nos hicieron olvidar lo que dijo hace unos días acerca de que su recuperación del cáncer que le diagnosticaron el año pasado estaba siendo "una montaña rusa".

El gesto de Macron a Kate Middleton que se hizo viral

Con un Givenchy rojo (como por la mañana, optó por un diseño de firma francesa, aunque creado por la británica Sarah Burton), Kate deslumbró a todos los invitados, entre ellos Elton John y Mick Jagger, y al mismísimo Macron, quien, durante el brindis, le guiñó un ojo en un gesto lleno de espontaneidad que se hizo viral.

La princesa (con el anillo de pedida de Diana) le pasa, cariñosa, el brazo por la espalda a su marido.

Consciente de la importancia de ese acto, Kate escogió para la ocasión sus joyas fetiche: la tiara Lover’s Knot, que era la favorita de Diana de Gales, y los pendientes Greville Chandelier, los preferidos de Isabel II. La elección estaba cargada de simbolismo, ya que con su elección estaba haciendo una declaración de intenciones: ser digna heredera del legado de estas dos mujeres que cambiaron, cada una a su manera, la monarquía británica.

El brindis entre Kate y el presidente galo.

Sólo un detalle, al día siguiente, ensombreció la alegría de esa noche. Kate recibió una mala noticia: su asistenta personal y mano derecha durante 15 años deja su cargo por otra aventura profesional.