Los nietos de Diana siguen sus pasos
Los hijos de Guillermo y los de Harry están destinados a ser herederos del mejor y más solidario legado de su abuela
Imposible saber qué pensó George cuando, hace unos días, firmó en el libro de visitas del centro de acogida The Passage, tras haber colaborado con los voluntarios de esta oenegé preparando con su padre comidas para personas sin hogar.
Tal vez el joven, de 12 años, recordó todo lo que su progenitor le ha explicado sobre su abuela, fallecida en 1997, empeñado en que, a pesar de no haberla podido conocer, sepa quién fue y qué hizo.
O, quizás, comprendió el simbolismo de esa visita, un rito de iniciación al mundo solidario que hace años también cumplió su padre acompañado por su madre.
Da igual lo que pasara por su joven cabeza, porque si Diana hubiera podido estar aquí, se habría sentido orgullosa de él, le habría rodeado con sus brazos y, como comentó una vez Harry, le habría apretado "lo más fuerte posible". Así eran sus abrazos.
Guillermo estuvo en este centro en 1993
Después, de la visita, en la que George charló con los voluntarios, se interesó por su trabajo y cumplió perfectamente con las tareas que le encargaron, como preparar platos, repartir alimentos y poner la larga mesa para los comensales, Guillermo subió a sus redes imágenes de esos momentos y también de la primera vez que él estuvo en esta oenegé.
Fue su madre, la princesa Diana, quien le llevó hace exactamente 32 años, en diciembre de 1993, para que conociera otras realidades menos cómodas que la suya. "Las visitas que hice de niño a este lugar me dejaron una impresión profunda y duradera sobre lo importante que es garantizar que todos en nuestra sociedad, especialmente los más pobres, sean tratados con respeto, dignidad y amabilidad, y se les den las oportunidades para desarrollar su potencial", dijo el heredero, que le inculca a sus tres hijos, George, Charlotte y Louis, la importancia del respeto, la escucha y la gratitud que le enseñó su madre.
También estos días hemos visto a Harry y Meghan enseñándoles a sus hijos, Archie y Lilibeth, la importancia de la solidaridad, la compasión y de dedicar parte de su tiempo a causas sociales.
Coincidiendo con el quinto aniversario de la creación de su fundación, que a partir de ahora se llamará Archewell Philantropies, los duques de Sussex grabaron un vídeo en el que vemos a la pequeña Lilibeth –de segundo nombre, Diana– y a Archie colaborando junto a ellos con la organización Our Big Kitchen Los Angeles, una comunidad que se encarga de preparar comidas para personas sin recursos.
"De repente, me vi hablando con mi hijo Archie de mi madre"
Y es que, igual que su hermano, Harry también les explica a sus hijos historias sobre su madre e intenta inculcarles su legado de amor y su compromiso inquebrantable con las personas más vulnerables de nuestra sociedad. Hace unos meses, durante los Invictus Games, el hermano de Guillermo explicó que Archie, de solo 5 años, mientras veía con él un partido de baloncesto entre veteranos de guerra que tenían secuelas por culpa de las minas antipersona, le preguntó qué eran esos artefactos, contra los que tanto luchó Lady Di.
Lady Di junto a sus hijos, el prínicpe Guillermo y el príncipe Harry en una fotografía de archivo.
"De repente me vi hablando con mi hijo de mi madre, algo que hasta entonces no contemplaba. Luego, Archie me pidió ver fotos y vídeos de ella caminando por el campo de minas en Angola", contó Harry que, en 2019, tomando el relevo de la princesa Diana en esta causa, también recorrió un centenar de metros de un terreno minado del mismo país africano.
Si hay algo que sigue uniendo a Guillermo y a Harry, a pesar de la distancia física y emocional que se ha instalado entre ellos, es el amor que sienten por Diana, que vivirá eternamente en sus corazones y seguirá guiándoles para que ellos y sus nietos se sumen a las causas que siempre defendió.
Una infancia lo más normal posible
Por eso los dos hermanos coinciden en la manera de educar a sus hijos, llevándolos, para empezar, a escuelas alejadas del elitismo propio de la aristocracia británica (Guillermo y Kate han optado por el Marlborough College, centro mixto y moderno, y no por la exclusiva Eton para la formación de sus hijos).
Porque igual que Diana, Guillermo y Harry desean que los niños tengan una infancia lo más normal posible, quieren ser padres presentes, jugar y reír con ellos, fomentar sus amistades, expresarles su amor y su afecto de forma natural, lejos de la rigidez institucional, para que crezcan seguros y sean capaces de reconocer y compartir sus emociones y estén preparados para sus responsabilidades, sobre todo George, como futuro heredero, y sus hermanos, como sus cómplices.
Otro punto de coincidencia entre Guillermo y su hermano, heredado de su madre, es que quieren proteger a los niños de la exposición mediática como hizo Diana, capaz de enfrentarse a los fotógrafos para evitar que invadieran la intimidad de sus hijos.
"Todas las noches nos daba un beso"
Como han dicho en más de una ocasión: "Diana fue la mejor madre. Todas las noches nos daba un beso y se despedía a diario de nosotros a la puerta del cole con una sonrisa radiante. Estaba decidida a darnos una infancia feliz. Nos abrumó con su amor y sus risas". Y ese camino, marcado por la princesa, es el que, a pesar de sus diferencias, siguen los dos hermanos en lo que a sus hijos se refiere.