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Carolina de Mónaco cumple 65 años centrada en su papel de abuela

La princesa sigue teniendo un importante protagonismo en la vida pública

Carolina de Mónaco luce espectacular a sus 65 años. 

A.L

Dotada de una belleza espectacular en gran parte heredada de sus progenitores, Carolina de Mónaco es un icono del estilo al que el tiempo no marchita. Este 23 de enero cumple 65 años y, aunque ha optado por mostrar sus canas al mundo, la primogénita de Rainiero y Grace Kelly sigue siendo una mujer atractiva, con un físico espléndido que envidian muchas de sus coetáneas. Además, la princesa alcanza esta edad en un momento vital tranquilo en el que está, sobre todo, volcada en su papel de abuela.

Una preciosa imagen de Carolina de bebé.

Fue una niña ejemplar durante su infancia

Atrás quedan los años en que los amoríos de Carolina centraban la atención de los medios, especialmente en su juventud, marcada por su carácter rebelde. Como la propia Grace Kelly había contado, su primogénita fue una niña ejemplar durante su infancia.

"Consciente de su privilegiada situación, es muy considerada con los demás y siente gran preocupación por los problemas del mundo", aseguró la que fuera actriz de Hollywood.

La princesa fue una joven muy atractiva a la que no le faltaron pretendientes.

Todo cambió cuando, a los 18 años, la princesa se marchó a París a estudiar Ciencias Políticas y empezó a disfrutar de la noche de la Ciudad de la Luz. Muy pronto le robó el corazón Phillipe Junot, un "playboy" de 35 años (17 más que ella) que no era del agrado de los padres de la joven.

Tras tres años de noviazgo con Junot, Carolina lanzó un ultimátum a sus progenitores: o le permitían casarse con él o se irían a vivir juntos. La amenaza tuvo resultado y la pareja contrajo matrimonio el 28 de junio de 1978.

El día de su boda con Phillipe Junot.

Dos muertes que marcaron su vida

La felicidad conyugal apenas duró dos años y el matrimonio, resentido por las infidelidades del empresario, se rompió en 1980. En los años posteriores, la princesa mantuvo relaciones sentimentaes con varios rostros conocidos como Roberto Rosellini, hijo de Ingrid Bergman, y el tenista Guillermo Vilas.

La tragedia se cruzó por primera vez en el destino de Carolina en septiembre de 1982 cuando su madre falleció en un accidente de tráfico. Tras su muerte, Carolina, de 25 años, cambió de vida para afrontar el rol de primera dama del Principado.

En el funeral por su madre, Grace Kelly, quien falleció en septiembre de 1982.

El amor de un joven italiano, Stefano Casiraghi, la ayudó a mitigar la tristeza por la pérdida de su progenitora. La pareja se casó el 29 de diciembre de 1983 y su primogénito, Andrea, nació el 8 de junio de 1984. La familia se amplió con la llegada de Carlota (1986) y de Pierre (1987).

Otra fatalidad terminaría con la felicidad de Carolina en octubre de 1990, cuando su esposo falleció a consecuencia de una accidente de "off-shore".

Con Stefano Casiraghi y los tres hijos del matrimonio, Andrea, Carlota y Pierre.

Rehizo su vida junto a Vincent Lidon

Inconsolable y destrozada, la princesa apenas se tenía en pie en el entierro del hombre al que había amado. Desolada, pensó que nunca lograría rehacer su vida y se retiró a la localidad provenzal de Saint-Rémy.

En 1992 logró recuperar la sonrisa gracias al actor Vincent Lindon, con el que mantuvo una relación de tres años. Poco después de romper con él, la primogénita de Rainiero sorprendió al aparecer con la cabeza rapada sin que nunca se informara de la dolencia a la que podía deberse este hecho.

Carolina en la época en la que llevó el pelo rapado.

Ernesto de Hannover, un matrimonio lleno de altibajos

Prácticamente al mismo tiempo, empezó a rumorearse que salía con Ernesto de Hannover, esposo de Chantal Hochuli, una buena amiga de la princesa. Enamorado de Carolina, el príncipe alemán rompió su matrimonio y, el 23 de enero de 1999, la pareja se dio el "sí, quiero". A los seis meses vino al mundo Alexandra, su hija en común.

Aunque su matrimonio estuvo plagado de altibajos, Ernesto y Carolina guardaron las apariencias hasta el año 2009. Desde entonces, ambos llevan vidas separadas y no se les ha podido fotografiar juntos. Algunas voces piensan que el divorcio podría llegar si se consolida la relación del príncipe con Claudia Stilianopoulos.

Con Ernesto de Hannover y Alexandra, hija de ambos.

Sin preocuparse por el qué dirán, la princesa disfruta de una madurez en la que ha tenido que retomar el papel de primera dama en algunas ocasiones debido a las ausencias protagonizadas por su cuñada, Charlene.

Carolina ejerce su rol desde un discreto segundo plano cediéndole el protagonismo a su hermano. También tiene una magnífica relación con los dos hijos de éste.

 Carolina se lleva muy bien con sus sobrinos menores, los hijos de Alberto.

En las diferentes apariciones públicas que realiza con sus nietos queda patente que la princesa es una abuela feliz a la que le encanta ejercer como tal.

Carolina irradia felicidad cuando está con alguno de sus siete nietos.

Desde luego, Carolina cumple 65 años en una plácida madurez en la que está siempre acompañada del amor de su gran familia, sobre todo de los más pequeños de la casa.