La vida de Antonio Orozco (capítulo 9): romper con todo para empezar de nuevo

Terminamos de repasar la vida de Antonio Orozco viendo cómo el cantante ha sabido sobreponerse a sus episodios más trágicos y, de nuevo, afronta la vida con su optimismo innato.

Antonio Orozco

El cantante es un gran ejemplo de superación.

Redacción / M.A.

Tras perder a su exmujer, Antonio Orozco se volcó en el trabajo y en ejercer de padre y madre a la vez, aunque su corazón seguía llorando. "Llegué a estar al borde del colapso", ha reconocido el cantante, que el pasado verano, para cerrar de forma simbólica este círculo de tristeza, cumplió con una aventura que tenía pendiente con su hijo: un viaje en velero desde el Atlántico hasta el Mediterráneo, en el que recorrieron 2.650 kilómetros a vela.

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Antonio Orozco en su velero.

Al llegar a puerto, Antonio confesó en sus redes sociales que "el mar se lo quedó todo: mis males, mis duendes, mi todo y mi nada", y añadía que "a veces hay que romper con todo para empezar de nuevo". Ése fue el primer paso de un nuevo comienzo, de manera que, cuando salió su último disco, 'Aviónica', el pasado octubre, nos encontramos con un Orozco transformado, no sólo físicamente gracias al "cross-fit", disciplina a la que ahora dedica horas de gimnasio, sino también emocionalmente.

El viaje le había enseñado a tomar el timón de su vida con fuerza y, a pesar de las tempestades, había logrado no terminar a la deriva. O naufragar. La suma de esos cambios se hace evidente en ese último trabajo, que incluye de alguna manera dos pilares fundamentales de su vida: su hijo, Jan, que ha compuesto el tema 'La marea', y un videoclip, el de 'Entre sobras y sobras me faltas', protagonizado por Eva González, presentadora de 'La Voz', el programa que, para Orozco, es, según ha dicho, "una forma de vivir".


El amor del público lo mantiene en pie

Antonio ha regresado después de cruzar el mar de la tristeza, y lo ha hecho con ritmos que contagian optimismo y vitalidad gracias al calor del público, que ha podido sentir como nunca había imaginado en sus momentos más bajos. Y es que si su hijo le salvó la vida, su público le devolvió la música.

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El artista afirma que, de no ser por el apoyo del público, habría dejado la música.

"'Aviónica', que es como se llama la ciencia que permite que un avión se sostenga en el aire, está dedicado al público, que me ha sostenido a mí todo el tiempo. Si no fuera por él, ahora me dedicaría sólo a ser padre", sentencia este hombre que tiene alma de barrio y es amante de cosas tan dispares como el boxeo, escribir cuentos en los aviones para combatir el aburrimiento, el romanticismo, la música, los amigos de siempre y los tatuajes, que lleva haciéndose desde los 20 años, cuando se dio cuenta de que en esta vida hay momentos muy importantes que nunca deberían olvidarse.

Por suerte para todos, hay Orozco para rato. Y eso no se nos olvida.