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Loquillo: la interesante vida del famoso rockero español

Una biografía escrita por Felipe Cabrerizo trae a la actualidad a este músico que descubrió su afición a la música gracias a Elvis Presley y luchó por hacerse un hueco en el mundo del rock, donde, tras ser famoso con Los Trogloditas, aún sigue en activo

El cantante barcelonés tiene 61 años. 

El cantante barcelonés tiene 61 años. 

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José María Sanz Beltrán nació el 21 de diciembre de 1960 en el Clot de Barcelona, un barrio obrero con gran población de inmigrantes. Su padre, el aragonés Santiago Sanz, era un libertario que, tras la victoria de Franco, vivió un tiempo exiliado en Francia y pasó por un campo de trabajos forzados en Miranda de Ebro y por un depósito de prisioneros en Madrid antes de regresar a Barcelona.

Allí empezó a ganarse la vida como estibador en el puerto. Un amigo anarquista le presentó a su hermana, Adela Beltrán, con la que se casó. La pareja tuvo un único hijo a una edad tardía, al que pusieron el nombre de José María. El niño se crió en un piso de apenas 50 metros cuadrados, que compartían con otros familiares, por lo que en su infancia llegó a dormir en un pequeño colchón que sus padres le ponían en el pasillo.

Su querido Padre, Santiago Sanz, al que siempre estuvo muy unido.

Su querido Padre, Santiago Sanz, al que siempre estuvo muy unido.

Cromos, gusanos de seda, cine y rebeldía

Niño introvertido pero feliz, se pasaba horas jugando con sus soldaditos de plomo y sus cromos, criando gusanos de seda y merendando pan con chocolate. También le encantaba ir con sus padres al cine o con sus amigos a la cancha de la fábrica Hispano Olivetti, donde empezó su pasión por el baloncesto.

Queriendo darle una mejor educación, sus padres le matricularon en un colegio religioso del centro de Barcelona. No sólo no se adaptó, sino que tuvo que sortear a curas que quisieron sobrepasarse. Un día, estaba bebiendo agua de una fuente y al querer esquivar a uno que tenía turbias intenciones, se dio un golpe contra el surtidor: lució durante años un diente mellado.

 De niño en la plaza Cataluña de Barcelona.

 De niño en la plaza Cataluña de Barcelona.

Empezó a interesarse por la música con grupos como 'Los Sírex' o 'Lone Star', que tocaban en un local del Clot al que iba a escondidas. Pero el auténtico gusanillo le entró viendo a Elvis Presley, que despertaría su pasión por el rock y los vinilos. Cuando no tenía dinero para comprárselos, los robaba en los grandes almacenes.

Podría haberse dedicado al básquet

En su recorrido escolar, llegó al Colegio Alpe, donde se fomentaba la pasión por el básquet. Y él, que ya le gustaba y había crecido 13 centímetros de golpe por una hepatitis, se aficionó aún más.

Con una altura de 1,94 metros, tuvo opciones de fichar por varios clubes, pero las perdió por su comportamiento rebelde: de la Federación Española lo echaron tras haberlo pillado fumándose un porro, y del Mataró lo expulsaron por llegar vestido de cuero negro, con los ojos pintados y pasado de anfetaminas. Con todo, el baloncesto le dejó cosas en su vida: el valor por la superación personal y el esfuerzo y el apodo que le puso el mítico Epi: Loquillo.

El cantante catalán en sus inicios, con una estética de 'rocker'.

El cantante catalán en sus inicios, con una estética de 'rocker'.

"Canciones que la gente entienda"

Fuera del baloncesto y mal estudiante, encontró el desfogue para su rebeldía en la música. Amante de la estética 'rocker', hizo sus pinitos gracias a un amigo en la orquesta 'Rock 60', hasta que debutó en solitario en un local llamado 'Tabú'.

Tenía 18 años cuando Carlos Segarra -que luego sería cantante y guitarrista de 'Los Rebeldes'– le propuso montar un grupo. "Vale, pero hay que hacer canciones que la gente pueda entender y que les hablen de su realidad, no de Wisconsin", le dijo Loquillo. Con la idea de hacer rock en castellano, en 1978 nació 'Teddy Loquillo y Amigos'.

Pero, para ganarse la vida, trabajaba de modelo de peluquería, vendía libros a domicilio e incluso trapicheaba hasta que su fama empezó a crecer, sobre todo cuando la prensa publicó que unos 'rockers', capitaneados por Loquillo, habían saboteado en Barcelona un concierto de Miguel Ríos.

Con Alaska en los años de la movida madrileña.

Con Alaska en los años de la movida madrileña.

El éxito de 'Loquillo y los Trogloditas'

El empujón decisivo fue en 1980, cuando trabajó en el programa 'Aplauso' de TVE, y la compañía Cúspide le ofreció grabar su primer disco, para el que reclutó a toda velocidad a músicos de 'Los Rebeldes' y 'Los Intocables'. Después, pasó dos años haciendo la mili en la Marina, donde siguió haciendo de las suyas: se saltaba guardias para dar conciertos y se lió con la novia del comandante, lo que le supuso 23 días de arresto.

En su ausencia, el grupo se disolvió, pero el guitarrista, Sabino Méndez, decidió esperarle. Acabada la mili, Loquillo montó con él y otros amigos 'Loquillo y los Trogloditas', que debutaron en el verano de 1983 en Tomelloso (Ciudad Real). Fue el propio Sabino quien compuso la canción 'Cadillac solitario', todo un himno para una generación.

Gracias a ése y otros temas como 'La mataré', 'Besos robados', 'Quiero un camión' o 'Feo, fuerte y formal', la fama del grupo se disparó, consolidándose con los 14 álbumes que publicaron. Se mantuvieron en activo 25 años, a pesar de que Sabino dejó el grupo por su adicción a la heroína.

Ha probado suerte en el cine y la literatura

En ese tiempo, el estilo musical de Loquillo fue variando e incluso se atrevió a probar suerte en otro tipo de artes, como el cine, pues en 1999 participó en la película 'La ciudad de los prodigios', dirigida por Mario Camus.

Además, ha sido articulista en varios periódicos y ha escrito libros (destacan las novelas 'El chico de la bomba' y 'Barcelona ciudad').

En el 2008, disuelta su banda, siguió su carrera en solitario como Loquillo y publicó 'Balmoral', nominado a un Grammy Latino. Al año siguiente, sacó un disco recopilatorio que tuvo gran éxito y, en el 2010, le condenaron a tres meses de prisión por haber agredido a un hombre en un bar.

Clásico del rock español. Una reciente actuación de Loquillo en solitario y la portada de uno de sus discos.

Clásico del rock español. Una reciente actuación de Loquillo en solitario y la portada de uno de sus discos.

Susana, su pareja desde siempre

Fiel a sus cambios de estilo, en el 2011 sorprendió con el disco 'Su nombre era el de todas las mujeres', con poemas musicalizados de Luis Alberto Cuenca, y, en marzo del 2015, recuperó sus temas más celebrados con el recopilatorio 'Código Rocker'. Luego vendrían otros como 'Viento del este', 'Salud y Rock and Roll en concierto', 'Rock and Roll actitud', 'El último clásico' y, finalmente, el que ha sacado este año, 'Diario de una tregua', un disco que dice que podría ser el último, pues lo ha lanzado motivado por una enfermedad que le diagnosticaron en el 2021, un bocio multinodular en las tiroides que podría afectar a su voz.

 Con Susana Koska, que es su pareja desde hace más de 40 años.

 Con Susana Koska, que es su pareja desde hace más de 40 años.

Con Cayo Bruno, su único hijo.

Con Cayo Bruno, su único hijo.

En lo personal, este barcelonés que en el 2017 fue galardonado con la Medalla de Honor de Barcelona, comparte desde hace cerca de 40 años su vida con Susana Koska, una escritora y realizadora de documentales donostiarra con la que tuvo un hijo hace 23 años, Cayo Bruno, que trabaja como 'community manager' de su padre.

Él ha sido su gran apoyo en los momentos duros como el cáncer de mama que Susana tuvo que afrontar. En la actualidad viven en Laguardia, capital de la Rioja alavesa, donde sigue dando rienda suelta a su creatividad rockera que, por mucho que evolucione o cambie, nunca muere. Este verano seguirá dando caña con una larga gira por España.

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