Padre Ángel, el cura que ha querido ser de todos

Séptimo y último capítulo del coleccionable sobre la apasionante y comprometida vida del padre Ángel

La comprometida vida del padre Ángel. Capítulo 7

El padre Ángel tiene despacho, pero su lugar de trabajo es el mundo.

Redacción

Todos, pobres y ricos, son iguales ante Dios. Ésa es la filosofía en la que se apoya el padre Ángel en su vida cotidiana. Para el sacerdote asturiano, tan amigos son los sintecho que acuden cada día en busca de comida, refugio y comprensión a la iglesia de San Antón, como los famosos que apoyan su intensa labor social.

Le consideran el bastión español de la solidaridad, un ejemplo de servicio a los demás. Hoy, a sus 83 años, está convencido de que “tengo que ser de todos y en mi iglesia de San Antón pueden coincidir personas sin prejuicios ni etiquetas”.

Igual que en los restaurantes Robin Hood, fundados en estos últimos años por Mensajeros de la Paz “para dignificar las comidas de forma que las personas sin hogar o con pocos recursos puedan sentarse en una mesa con mantel, cubiertos y servidos por camareros. Y, a veces, son chefs con estrellas Michelin los que preparan los distintos platos”.

Y es que el padre Ángel no es ni de derechas ni de izquierdas, el sacerdote asturiano tampoco entiende de clases y les pide dinero y ayuda a los ricos y famosos para poder llevar a cabo su obra entre los más necesitados, estén donde estén.

El entrañable cura en Benin, Africa, donde “Mensajeros de la paz” cuenta con un proyecto de cooperación:

No te pierdas, esta semana en tu revista Pronto, el último capítulo de este interesante coleccionable.