Padre Ángel: “Los obstáculos nunca me harán tirar la toalla”

Desde que comenzó la pandemia, el sacerdote ha promovido muchísimas acciones solidarias para ayudar a los más vulnerables

Padre Ángel

El sacerdote, de 83 años, continúa tan activo como siempre.

Redacción

La vida del padre Ángel tiene un claro objetivo: ayudar a los demás. Algo más necesario que nunca en estos momentos tan delicados a causa de la pandemia por el coronavirus. Sin embargo él, ante las dificultades, saca fuerzas y se involucra todavía más en sus proyectos solidarios. En Pronto lo entrevistamos para que nos cuente su labor más solidaria.

PRONTO: Tienes 83 años y eres incansable.

PADRE ÁNGEL: Me retiraré cuando sea mayor. Mi fortaleza nace de querer a los demás y de que me quieran.

P.: ¿La pandemia ha mermado tu ánimo o tu salud?

P.Á.: No, me siento bien y con muchas más ganas que nunca de entregarme a los demás. Los obstáculos nunca me harán tirar la toalla. Tengo la esperanza de que este virus desaparezca algún día para que llegue la alegría a la gente. Doy gracias de corazón a todos los que están colaborando en aliviar de cualquier forma esta pandemia: sanitarios, cuidadores, familiares de enfermos, incluso al Gobierno...

“Hay que pensar en positivo”

P.: ¿Cuál es tu próximo reto?

P.Á.: Seguir soñando con un mundo mejor.

P.: Al entrar en tu iglesia de San Antón y ver tantas caras tristes por la miseria, ¿qué sientes?

P.Á.: Me emociono mucho. Y les ofrezco mi sonrisa para que sepan que les quiero. Hay que pensar en positivo.

La diseñadora Ágatha Ruiz de la Prada fue uno de los muchísimos rostros conocidos que colaboró con él estas duras Navidades:

P.: ¿Cómo vences los bajones?

P.Á.: Sacando fuerzas de donde no las hay.

“No soy un héroe ni un hombre extraordinario”

P.: ¿La Iglesia debería preocuparse más por los más débiles?

P.Á.: Claro, sin duda alguna. Que las instituciones religiosas entreguen lo que tienen a quien más lo necesita. Si venden propiedades, que destinen ese dinero a los más pobres. Y también el Gobierno.

P.: ¿Qué impulsa al padre Ángel para convertirse en “santo”?

P.Á.: A mí me mueve sólo la fe y el amor hacia el prójimo, pero no son más buenos los creyentes que los que no creen. No soy un hombre extraordinario, ni un héroe. Héroes lo son la gente que sufre en silencio sus penas.

El Padre Ángel, en un llamamiento a la solidaridad para paliar el frío causado por Filomena:

P.: ¿Qué le pides al nuevo año?

P.Á.: Mi ilusión es que en el 2021 volvamos a respirar, porque esta pandemia se vaya superando. No tengo la menor duda de que saldremos de esto.