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El padre Ángel con dos de sus niños recogiendo el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia.

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En el capítulo 5 de la "Apasionante y comprometida vida del padre Ángel" se narra cómo tras la muerte de Franco, en noviembre de 1975, el padre Ángel llamó a las puertas de todos los presidentes del Gobierno para pedir ayuda. Con unos se entendió mejor que con otros, pero, pero con su talante de hombre tranquilo y guiado por una enorme fe en lo que creía, el sacerdote asturiano consiguió muchas cosas en unos tiempos cuanto menos difíciles para todo el mundo. 

Don Juan Carlos y doña Sofía hace años, cuando recibieron en audiencia a un grupo de chicos de Mensajeros de la Paz.

Niños en jaulas y alimentados como cerdos

Durante el mandato de Adolfo Suárez, primer presidente de la Transición, invitaron al cura a visitar un reformatorio en Granada y lo que presenció allí le impactó. "Metían a los niños en jaulas cuando los castigaban y las mesas del comedor estaban llenas de bellotas para que se alimentaran", ha explicado, recordando que aquella situación le pareció un maltrato inaceptable. Volvió a Madrid con el corazón encogido y un buen puñado de bellotas en los bolsillos. Gracias a estas bellotas y a la osadía del cura, consiguió poner fin a aquel maltrato inhumano. Pero, su iniciativa le costó perder subvenciones durante un año.

Mandó el dinero del Príncipe de Asturias a Casaldàliga

En1994, a Mensajeros de la Paz le concedieron el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia. Aunque agradecido, Ángel se quedó muy extrañado de aquel reconocimiento a su labor en defensa de los derechos de la infancia. Luego descubrió que se lo habían dado porque "el obispo Pere Casaldàliga y la madre Teresa de Calcuta, que eran los primeros candidatos al galardón, no podían viajar hasta Asturias a recogerlo". Sabiendo cómo había ido la cosa, el padre Ángel decidió enviarle el dinero que lleva aparejado el premio al religioso catalán.

Una línea de teléfono gratuita para los ancianos solos

En 1995, se decidió a poner la primera piedra de lo que, con el paso de los años, iba a ser una enorme red de centros de día y residenciales para personas mayores. Paralelamente, el 2 de octubre de ese año arrancó el Teléfono Dorado, una línea gratuita y abierta –900 22 22 23– en la que voluntarios atendían las llamadas de personas ancianas que se encontraban en situación de necesidad o de soledad.

Su apoyo a los iraquíes acabó con su relación con Aznar

En marzo del 2003, se inició la guerra de Irak, un conflicto bélico que enfrentó a Estados Unidos –apoyado por una coalición de países entre los que se encontraba España– con el régimen de Sadam Hussein. Completamente en desacuerdo con la intervención española en esa contienda, los viajes del padre Ángel a Bagdad para ayudar a la gente sin hogar, los niños desnutridos y los refugiados, abrieron un abismo entre el sacerdote y el en- tonces presidente español y su esposa, Ana Botella.

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