Rocío Carrasco: cuando Fidel Albiac trajo luz a su oscuridad

Conocer a Fidel Albiac en 1999 hizo que Rocío Carrasco se reconciliara con la vida

boda rocio y fidel

La hija de Roció Jurado y Fidel, con quien ya lleva más de 21 los de relación.

Redacción

Este nuevo episodio de la vida de Rocío Carrasco arranca en medio de la tormenta de su separación de Antonio David Flores, justo cuando su madre, Rocío Jurado, y José Ortega Cano, presentaron a Gloria Camila y a José Fernando, los niños que acababan de adoptar. Estamos a finales de 1999.

La noticia de sus nuevos hermanos llegó en un momento delicado en la vida de Rocío Carrasco, que estaba inmersa en su ruptura y en la batalla por la custodia de sus dos hijos, Ro y David. En esa época necesitaba como nunca antes el apoyo de su madre para luchar en aquella guerra con su ex, y parecía que la adopción iba a llenar cada minuto y cada segundo de su vida. Rociíto temió que aquella circunstancia tan feliz para la cantante la alejara de ella.

A pesar de todos sus miedos, la joven siempre ha dicho que nunca tuvo celos de sus hermanos porque se sintió siempre querida por su madre. Rocío Carrasco se alegró de la adopción de Gloria Camila y José Fernando por dos motivos: primero, porque a ella la idea de tener hermanos –aunque estos llegaban un poco tarde– siempre le había atraído y, segundo, porque los pequeños se llevaban muy bien y mantenían una relación muy cariñosa con sus dos hijos.

“Sin Fidel me habría hundido”

En medio de esta situación familiar, Rocío comenzó su relación con Fidel Albiac. "Fidel es la luz tras la oscuridad. Sin él, yo me habría hundido", ha dicho en más de una ocasión. Pero... ¿quién es Fidel? Para Rociíto es su faro y el compañero perfecto, el hombre que le ayudó a curar sus heridas y a cambiar su impulsividad y su rebeldía por una calma que era más efectiva para enfrentarse a los vaivenes de su vida.

Tras una infancia de ausencias, una juventud de incertidumbres y un matrimonio de espinas –las que le clavó Antonio David–, Fidel ha sido y sigue siendo su roca, el puerto en el que, siempre que la tormenta del miedo la golpea, puede refugiarse. Por eso, su boda en septiembre del 2016 fue uno de los momentos más brillantes y felices de su vida.

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