Rocío Carrasco: adolescente rebelde y en busca de su camino

Capítulo 2 del coleccionable de tu Revista Pronto sobre la vida de la hija de Rocío Jurado y Pedro Carrasco

ROCIO Y DAVID

En verano de 1994, Rociíto conoció a Antonio David Flores.

Redacción

Tras repasar su infancia, marcada por la ausencia de su madre, en el capítulo dos del coleccionable sobre la vida de Rocío Carrasco, nos centramos en su adolescencia. La hija de Rocío Jurado y Pedro Carrasco tuvo que adaptarse a marchas forzadas a la ruptura de sus padres y al hundimiento de su mundo. Y mientras sus estudios y la relación con su progenitora se resentían, ella se obstinó en convertirse en modelo.

Solamente tenía 12 años de edad cuando sus famosos padres decidieron separarse. Y la niña que era creció de golpe, porque se vio obligada a adaptarse, a marchas forzadas, a la ruptura de sus padres y también al hundimiento de su universo que, aunque no era perfecto, al menos era un territorio que conocía y en el que se sentía segura.

Durante su adolescencia, tuvo varios enfrentamientos con su madre

Aquella separación y la posterior mudanza a La Moraleja, hicieron que fuera su madre, La Más Grande, la que se ocupara de su día a día y se involucrara más intensamente en su educación, en controlar cómo le iban los estudios y en tratar de imponerle un poco de disciplina, que tanta falta le hacía, y de orden en su vida. Y eso, sumado a la entrada de la joven en esa etapa tan compleja que se llama adolescencia, hizo que madre e hija se enfrentaran en más de una ocasión. Y uno de los motivos de sus enfrentamientos era que la joven no quería estudiar y soñaba con convertirse en modelo.

ROCIO Y JURADO 1993

La joven al lado de su madre, a la que adoraba, pero con la que chocaba.

Sus padres rehicieron sus vidas

Por si fuera poco, después de haber firmado su divorcio, tanto Rocío Jurado como Pedro Carrasco volvieron a contraer matrimonio. La cantante de Chipiona rehizo su vida con el torero José Ortega Cano, mientras que el exboxeador, a quien Rociíto recurría siempre que se peleaba con su madre, hizo lo mismo al lado de la joven peluquera de 24 años, Raquel Mosquera.

El internado y Antonio David

Además, y después de que suspendiera siete asignaturas, Rocío Jurado tomó la drástica decisión de enviar a su hija a un internado para tratar de enderezarla y conseguir que siguiera estudiando.

De alguna manera, Rocío se sintió apartada y, poco después, en el verano de 1994, llegó a su vida Antonio David Flores. Con él, Rocío Carrasco vio la posibilidad de independizarse de sus padres, de controlar su propia vida y de demostrar que estaba preparada para vivir por su cuenta.

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