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Miranda, la mujer de Julio Iglesias: todo sobre su discreta vida millonaria

Pese a que lleva décadas siendo protagonista de la prensa del corazón, se sabe muy poco de cómo es Miranda Rijnsburger, la mujer de Julio Iglesias, en su día a día...

Miranda Rijnsburger lleva tres décadas a la sombra de Julio Iglesias.

M. A.

En lo que a fama se refiere, Miranda Rijnsburger, la mujer de Julio Iglesias, ha conseguido un imposible: que todo el mundo la conozca desde hace décadas pero que, en realidad, no sepamos nada de ella. Siempre discreta y a la sombra de su marido, esta exmodelo holandesa lleva una vida tranquila y sin escándalos, a caballo entre sus mansiones de Punta Cana y Marbella. Miranda conoció a Julio Iglesias en el aeropuerto de Yakarta, en Indonesia, en 1990, cuando solo tenía 24 años (el cantante acababa de cumplir 47), y desde entonces, no se han separado...

Miranda nació y se crio en la localidad holandesa de Leimuiden, al sur de los Países Bajos. Vivió junto a sus padres y su hermana en una casa flotante y, tras estudiar bachillerato, comenzó un curso de secretariado ejecutivo que compaginó con los inicios de su carrera como modelo. Precisamente sobre su trabajo como maniquí, Rijnsburger reflexionó hace tiempo en Vanity Fair, en la única entrevista que ha dado en toda su vida: "Siempre se refieren a mí como modelo, pero en verdad solo lo fui durante un año", explicaba la holandesa, que dejó todo cuando se instaló en la mansión de Indian Creek de Julio Iglesias, a mediados de 1991.

Miranda solo ejerció un año como modelo.

Miranda y Julio Iglesias, una historia de cuento de hadas

Tras conocerse en Indonesia, lo de Miranda Rijnsburger y Julio Iglesias fue todo un flechazo: el cantante no se lo pensó y la invitó a acompañarlo en su gira por Asia. Esta accedió... y sus caminos se juntaron hasta hoy.

Eso sí, la boda tardó en llegar ¡nada menos que 20 años! No fue hasta el 2010 cuando la pareja se dio el "sí, quiero", en una discretísima ceremonia celebrada en su mansión de Ojén, una pequeña localidad malagueña muy cercana a Marbella.

Julio y Miranda, en la boda de Marta Iglesias.

De la unión de Miranda y Julio han nacido cinco hijos que, sumados a los tres que tuvo el cantante con Isabel Preysler (Enrique, Julio José, que acaba de anunciar que está de nuevo felizmente enamorado, y Chabeli), forman una preciosa familia numerosa.

Miguel, de 25 años; Rodrigo, de 23; las gemelas Victoria y Cristina, de 21 y el pequeño Guillermo, de solo 15 años, han sido durante más de dos décadas la alegría de la exmodelo, que ha vivido siempre volcada en ellos y en su madre, que tristemente falleció en 2021.

Victoria y Cristina son las bellísimas hijas de Julio y Miranda.

"Quieren ser emprendedoras", explicaba Miranda a Vanity Fair sobre sus hijas, a las que está muy unida pese a que las jóvenes viven en Nueva York. Ambas quieren dedicarse al mundo de la moda, aunque tampoco cierran puertas a otro tipo de negocio: "Por ejemplo, nos gustaría desarrollar aplicaciones móviles", expliacaba Cristina al citado medio.

La faceta profesional más desconocida de Miranda, la mujer de Julio Iglesias

Pese a que siempre nos referimos a la mansión de Ojén como la casa de Julio Iglesias, lo cierto es que no es así, ya que la propietaria de la gran finca Dos Lunas es Miranda.

La holandesa figura como propietaria del 100% de las acciones de la empresa Androselmo S.L., según informa La Razón, "una entidad que tiene un patrimonio neto de 5,5 millones, dos menos del que tenía antes de la pandemia". Androselmo tiene en nómina a 10 trabajadores, encargados del mantenimiento de la finca de Ojén.

Además, tal y como afirma el citado diario, Miranda posee otra sociedad, Bellevue Costa del Sol S.L., con un capital algo más discreto pero igualmente elevado (4,6 millones). El cometido de esta empresa es gestionar los terrenos colindantes a la finca, parte en Ojén y parte en Marbella, creando un gran perímetro de seguridad alrededor de ella que la hace prácticamente inaccesible.

Sin duda, un búnker infranqueable ideal para tener toda la privacidad de la que la holandesa ha disfrutado siempre.