Irene Rosales y Kiko Rivera, más enamorados que nunca: sus planes con sus nuevas parejas
La expareja ha rehecho su vida sentimental y afronta este nuevo capítulo con normalidad, buena sintonía y pensando siempre en el bienestar de sus hijos
El nuevo año ha traído calma y estabilidad a la vida personal de Irene Rosales y Kiko Rivera. Tras su separación el pasado verano, ambos han encontrado de nuevo la ilusión al lado de otras personas y están demostrando que es posible mantener una relación cordial y madura por el bien de sus hijas en común, Ana y Carlota.
Irene, feliz y volcada en su familia
Irene atraviesa una etapa especialmente serena junto a Guillermo, su nueva pareja, que ya está totalmente integrado en su día a día. La sevillana disfruta de planes tranquilos y familiares, y una de las imágenes más comentadas de estos días ha sido su presencia en la cabalgata de Reyes, donde acudió acompañada por Guillermo y sus dos hijas.
Muy discretos, ambos dejaron todo el protagonismo a las pequeñas, pendientes de su ilusión y compartiendo la magia del momento desde un segundo plano. Quienes conocen a Irene aseguran que está “muy feliz” y se siente cuidada y respaldada en esta nueva relación.
Kiko presume de amor
Mientras Irene apuesta por la discreción, Kiko Rivera no esconde su felicidad. El DJ ha presentado públicamente a su nueva novia, Lola García, con la que se ha mostrado muy enamorado desde que confirmó su relación a finales de diciembre.
Kiko Rivera y su nueva pareja, Lola, junto a los tres hijos del DJ, a su llegada a un centro comercial de Sevilla Foto EP
La pareja ha pasado sus primeros Reyes juntos en Sevilla, compartiendo tiempo con los hijos de Kiko: Fran, fruto de su relación con Jessica Bueno, y Ana y Carlota. Aunque algo cohibidos por la presencia de las cámaras, ambos se dejaron ver cómplices y unidos, confirmando que lo suyo va muy en serio.
Uno de los gestos que mejor resume este nuevo equilibrio familiar se produjo en el cumpleaños de la pequeña Ana, donde Kiko y Guillermo protagonizaron un abrazo público que fue interpretado como símbolo de respeto y entendimiento entre ambas partes.
Kiko Rivera e Irene Rosales con sus hijas, Ana y Carlota.
Lejos de tensiones y reproches, Irene y Kiko han demostrado que, pese a seguir caminos sentimentales distintos, comparten una prioridad absoluta: el bienestar y la felicidad de sus hijas.