Can 70, una alternativa de vivienda para la gente mayor
Can 70 es el primer proyecto de vivienda cooperativa para personas mayores que se construye sobre suelo público en España. Un modelo pionero que apuesta por el envejecimiento activo, la autonomía y la vida en comunidad
Lograr un envejecimiento activo y combatir la soledad no deseada son dos de los objetivos de Can 70, la primera cooperativa para gente mayor en Barcelona y la primera en todo el Estado en construirse sobre suelo público.
Este proyecto social e integrador nace de Sostre Cívic, una cooperativa con más de dos décadas de trayectoria, que promueve una alternativa de acceso y de tenencia de vivienda en Cataluña, donde existen alrededor de 1.200 viviendas cooperativas.
El ayuntamiento de Barcelona ha cedido un solar en vía Augusta, donde se construirá Can 70, que previsiblemente estará acabado en 2027 y será el hogar de 39 personas. Aunque cada una de ellas sea autónoma e independiente, compartirá con sus vecinos muchos servicios y harán actividades en común, de acuerdo a la filosofía de vida de este modelo de convivencia.
"Cada vez más gente quiere ser protagonista de su manera de envejecer y no quiere que esta sea decidida por una administración pública o una empresa privada", cuenta José Téllez, socio de la cooperativa, y quien nos da más detalles sobre este proyecto pionero.
Un hogar autónomo y comunitario
José Téllez, socio de la cooperativa
PRONTO: Cuéntame cómo nace Can 70.
JOSÉ TÉLLEZ: Es una iniciativa de un grupo de socias de Sostre Cívic, que quieren impulsar un proyecto de vivienda cooperativa en cesión de uso, específico para gente mayor. Can 70 va más allá de vivir en comunidad y compartir servicios comunes.
P.: ¿A qué te refieres?
J.T.: En nuestras viviendas cooperativas suele haber servicios comunitarios como lavandería y espacios como cocinas y salones. También contamos con bicicletas eléctricas compartidas y servicios colectivos asociados a los cuidados de la gente mayor, como enfermería, gimnasio, limpieza...
P.: ¿El número 70 hace referencia a la edad de las personas que vivirán en los pisos?
J.T.: No, para nada, ya que tenemos socias de edades muy distintas, desde los 55 hasta los 75 años. Podríamos decir que Can 70 está pensado para personas de 55 años en adelante, aunque hay distintas franjas de edad y transversalidad. La idea es que la gente no espere a verse muy mayor o necesitar ciertos cuidados para movilizarse y formar parte de este tipo de proyectos.
Un modelo pionero de vida para mayores
P.: Hablas de socias. ¿El perfil de Can 70 es principalmente femenino?
J.T.: Sí. La inmensa mayoría son mujeres. Muchas viven solas, otras son separadas, viudas o divorciadas. Suelen ser personas que han trabajado y tienen ahorros que están invirtiendo en este proyecto. Al final, una residencia privada puede costar entre 2.500 y 3.000 euros y, en este modelo, la cuota de uso está en torno a los 700-800 euros y entre 500 y 600 euros para los servicios de cuidados, dependiendo de lo que cada persona elija.
"Can 70 no tiene nada que ver con una residencia privada ni pública"
P.: ¿Por qué es un proyecto pionero?
J.T.: Porque no es una residencia al uso, sino una vivienda en la que viven unas personas que tienen un contrato que no es de alquiler ni de compra, sino que tienen la cesión del uso de sus viviendas de manera permanente. Can 70 no tiene nada que ver con una residencia privada ni pública. Son los propios socios quienes se autoorganizan de manera democrática y asamblearia para decidir cómo quieren que sean sus cuidados. Al final, estas personas están en su casa y comparten espacios comunes. Es una manera de desinstitucionalizar los cuidados, que ahora mismo están controlados por grandes empresas o por la administración pública.
P.: Dices que no es ni alquiler ni compra.
J.T.: Exacto. Para entrar en un proyecto de vivienda cooperativa, sea para gente mayor o no, hay que ser socio de la cooperativa, que supone pagar una cuota similar a la de cualquier asociación, 100 euros de capital inicial (que se devuelven, si te das de baja) y tener solvencia para poder pagar las cuotas mensuales.
P.: ¿Cuál es el objetivo de este modelo de vivienda?
J.T.: Autogestionarse para vivir en comunidad, contando con los servicios que necesita cualquier persona cuando llega a una edad avanzada. Al final, es lograr un envejecimiento activo, es decir, mantenerte ocupado haciendo actividades físicas y culturales, e intentar combatir la soledad no deseada. De esta manera, tienes tu vivienda sin renunciar a tu libertad y autonomía, pero con espacios comunitarios que te permiten compartir momentos de ocio y de actividad.
P.: Por lo que me cuentas, este proyecto está pensado para personas autosuficientes y dependientes.
J.T.: Sí, es para personas con un grado de dependencia que les permita valerse por sí mismas. Quienes necesitan más atención médica y personal deben buscar otro modelo de convivencia.
Un modelo de vivienda muy asentado en el norte de Europa
P.: Descríbeme cómo serán las viviendas de Can 70.
J.T.: El proyecto está pensado para 39 personas. Constará de 10 viviendas completas y el resto tendrá habitación, una pequeña sala de estar, baño completo y cocina compartida cada 5 o 6 viviendas. Serán pisos de entre 40 y 60 m2 aproximadamente.
P.: ¿Existe este modelo en Europa o en otros países?
J.T.: Sí, sobre todo en los países nórdicos y en el centro de Europa, que ya están muy desarrollados desde hace años. Este modelo es muy común en países como Dinamarca, Austria o Finlandia.
P.: ¿Crees que el modelo de Can 70 tendrá una buena acogida?
J.T.: Sí. Es un tipo de vivienda que se está demandando mucho y es un modelo que va a crecer en el futuro, porque cada vez más gente quiere ser protagonista de su manera de envejecer y no quiere que esta sea decidida por una administración pública o una empresa privada. Es una cuestión de dignidad humana; que nadie decida por ti.