Rosquillas de anís

Rosquillas de anís

Ingredientes

  • 300 g de harina
  • 3 huevos
  • 1 cucharada de azúcar
  • 2 cucharadas de anís
  • 60 ml de aceite de oliva + 1 cucharada

 

Para el glaseado

  • 1 clara de huevo
  • 100 g de azúcar glas
  • 1 cucharadita de anís
  • Tiempo Total

  • 50 minutos

  • Preparación

    30 minutos

  • Cocción

    20 minutos

  • Coste

  • Dificultad

  • Tipo de plato

    Dulces y Postres

  • Porciones

    4

  • Intolerancia

    No apta para veganos

Pasos

  1. Rosquillas de anís Paso 1

    Precalienta el horno a 60 °C. Introduce en un bol grande los huevos, el azúcar, el aceite y el anís.

  2. Rosquillas de anís Paso 2

    Bate los ingredientes con las varillas hasta que el compuesto doble el volumen, aproximadamente.

  3. Rosquillas de anís Paso 3

    Incorpora la harina, poco a poco y dejándola caer a través de un tamiz o un colador de malla fina.

  4. Rosquillas de anís Paso 4

    Mezcla con las manos hasta obtener una masa homogénea que no se pegue en las manos.

  5. Rosquillas de anís Paso 5

    Separa la masa en pequeñas porciones redondas, del tamaño de una ciruela. Unta la mesa de trabajo con aceite.

  6. Rosquillas de anís Paso 6

    Sobre la mesa, estira las bolitas con las manos para obtener tiras y únelas por los extremos.

  7. Rosquillas de anís Paso 7

    Colócalas en la bandeja del horno forrada con papel sulfurizado y cuécelas durante 20 minutos.

  8. Rosquillas de anís Paso 8

    Mientras, monta las claras a punto de nieve y, sin dejar de batir, añade el azúcar glas. Agrega el anís.

  9. Rosquillas de anís Paso 9

    Sigue batiendo hasta obtener un merengue espeso. Baña las rosquillas en el glaseado y deja secar.

El truco de Pronto

Para bañar las rosquiillas, una vez horneadas, deja que las rosquillas se enfríen a temperatura ambiente. A continuación, sumérgelas parcialmente en el glaseado, una a una, para que queden recubiertas hasta aproximadamente la mitad. Deposítalas sobre una rejilla, con la parte glaseada hacia arriba, y deja que se seque completamente a temperatura ambiente antes de almacenar las rosquillas.

Si no las vas a consumir enseguida, consérvalas en un recipiente metálico con cierre hermético para que no se humedezcan.