¿Notas que no escuchas bien? Los mejores consejos para prevenir y tratar la pérdida de audición

Revisar el oído con frecuencia y no exponerse a ruidos intensos nos ayudará a prevenir la pérdida de audición. ¡Conoce todo lo que puedes hacer por tu salud auditiva!

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No sólo las personas mayores sufren sordera, también los jóvenes, sobre todo si abusan de los auriculares, pueden padecer este problema. 

Redacción

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Sección coordinada por la doctora María José Peiró, especialista en Medicina Familiar, con más de 10 años de experiencia tanto en el ámbito público como privado. Máster en nutrición y dietética.

A partir de los 30-40 años empezamos a tener problemas en la capacidad auditiva y, cuando llegamos a los 80, más de la mitad de las personas sufren una pérdida de oído significativa.

Aunque forma parte del proceso natural del envejecimiento, los trastornos de audición pueden acelerarse si nos exponemos a agresiones como, sobre todo, los ruidos excesivos. Para evitarlo, es necesario, por lo tanto, cuidar de nuestra salud auditiva desde el primer momento. 

Protege tu oído del ruido 

Siete de cada diez personas están expuestas habitualmente a niveles de ruido superiores al límite aconsejado. El tráfico de la ciudad, la música de las discotecas y de los bares y el ruido de las obras y de algunas fábricas son agresiones que, a la larga, pueden provocar problemas auditivos, algunos de ellos graves. 

Auriculares. Es preciso controlar tanto el volumen como el tiempo que pasamos con ellos. La Organización Mundial de la Salud recomienda no escuchar música a más de 65 decibelios ni durante un tiempo superior a los 60 minutos diarios. También es preferible utilizar auriculares grandes, ya que, con los pequeños, el impacto en el tímpano es mucho mayor.

Televisión. Escuchar este aparato a un volumen excesivamente alto también puede afectar la audición. Los síntomas no se notarán de inmediato, pero sí a medio y largo plazo. Intenta, por lo tanto, tenerlo siempre a un volumen medio-bajo y no usarla junto con otros aparatos sonoros, como la radio, el equipo de música, el ordenador, etc.

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Ámbito laboral. Muchas personas están expuestas a un nivel de ruido excesivo en su lugar de trabajo. Empleados de fábricas, operarios, camareros... Para evitar problemas, es muy importante que estas personas sigan las normas de seguridad laboral imprescindibles (uso de tapones o protectores para los oídos, realizar revisiones auditivas periódicas, etc.). 

Contaminación acústica: minimiza sus efectos y cuida tus oídos

Retrasar su evolución. La capacidad auditiva se deteriora con el tiempo, pero hay una serie de medidas que pueden ralentizar al máximo este proceso. 

No introduzcas objetos dentro del oído. Al empujar la cera al final del conducto, utensilios como los bastoncitos de algodón favorecen la aparición de tapones y aumentan el riesgo de sufrir dolencias auditivas. Hay que tener en cuenta que el oído es un órgano que se limpia solo y también que el cerumen ayuda a prevenir las infecciones, por lo que su uso es totalmente innecesario. 

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Visita al otorrino. A partir de los 50 años, se recomienda acudir al otorrinolaringólogo anualmente, ya que a esta edad las pérdidas auditivas empiezan a ser significativas. También hay que hacerlo si se nota alguna molestia y si se tiene antecedentes familiares. Hay que tener en cuenta que, si se detectan a tiempo, es posible evitar o, al menos, retrasar la aparición de muchos trastornos auditivos. 

Seca bien tus oídos. Mantener el conducto auditivo seco reduce el riesgo de sufrir infecciones por hongos. Por esta razón, es importante secarse los oídos después del baño y, si se practica la natación, usar tapones para proteger el conducto auditivo externo de la humedad.

Evita las infecciones. Las gripes y los catarros son la segunda causa de pérdida de audición después de la edad. Por ello, conviene prevenir su aparición y, si se producen, hay que curarlos para evitar recaídas. 

Qué hacer si notamos que no escuchamos bien

Ante la presencia de perdida de audición, deberemos acudir al otorrinolaringólogo para conocer la causa exacta que la produce. Tras realizar un examen físico en la consulta y diversas pruebas para comprobar la audición, determinará el tratamiento más eficaz en cada caso.

Fármacos y audífonos

Si se trata de una infección, se recetarán antibióticos y si es consecuencia de un traumatismo o de anomalías físicas, es posible que sea necesario recurrir a la cirugía. Cuando se trata de pérdida de audición debido a la edad, la mejor opción es recurrir a un audífono.

En el caso de que esté provocada por una enfermedad, como el síndrome de Ménière, se puede controlar mediante diversos fármacos y cambios en el estilo de vida, ya que no tiene cura. 

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¿Qué tipo de pérdida de audición padeces? 

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Leve. Tienes dificultad para entender a las personas cuando están lejos o hablan en voz baja. No tienes problemas para oír los sonidos familiares.

Moderada. Solo escuchas claramente a las personas cuando elevan la voz. Hay algunos sonidos familiares que no percibes.

Severa. Únicamente escuchas lo que te dicen cuando te hablan cerca de la oreja. Solo eres capaz de percibir los sonidos fuertes.

Profunda. No oyes nada cuando te hablan. Solo percibes los sonidos muy fuertes.

Total. No percibes ningún tipo de sonido.

Tipos de audífonos 

Son la única solución para tratar la pérdida auditiva causada por la edad. A la hora de elegir el modelo más adecuado, hay que tener en cuenta diversos factores: el tipo de pérdida auditiva (moderada o severa), la apariencia estética (más o menos visibles) y el precio. 

Oído abierto. Es el modelo más avanzado y con mejor resultado estético (resulta casi invisible). Puede utilizarse hasta en pérdidas auditivas severas y son digitales, por lo que se obtiene una gran calidad del sonido.

Retroauriculares. Son los audífonos de toda la vida, aunque, hoy en día, son más pequeños y discretos. Se colocan detrás de la oreja y están conectados a un molde auditivo que se introduce dentro del oído. Se usan en pérdidas de medias a severas.

Intrauriculares. Se componen de una sola pieza y se colocan totalmente dentro del oído sin elementos externos. Pequeños, cómodos y ligeros, están indicados para pérdidas auditivas moderadas.

Intracanal. Son parecidos a los anteriores, pero resultan más pequeños, por lo que son todavía menos visibles y más cómodos.

Intracanal interno. Son todavía más reducidos que los anteriores y se colocan más profundamente en el oído.