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Manos suaves y cuidadas: ¡que no delaten tu edad!

Mímalas o serán ellas las que revelarán tu verdadera edad por mucho que tu rostro no lo haga

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Ariadna Munuera

Llevar una rutina antienvejecimiento para la piel de las manos igual que haces con la del rostro, puede que parezca, a priori, algo exagerado, pero seguro que cambiarás de opinión al saber que las manos son las primeras en revelar nuestra verdadera edad, ya que su piel envejece antes.

Alta sensibilidad. Es una de las zonas más sensibles porque en el dorso la piel es muy fina y porque tiene pocas glándulas sebáceas, lo que favorece la deshidratación y, por tanto, las arrugas.

Zona de riesgo. Las manos están siempre expuestas: al sol, al frío, al viento y a la calefacción, y también sufren por el lavado con jabón y desde hace años, el uso de gel hidroalcohólico, que puede producir irritaciones, grietas e incluso heridas.

A cada edad, sus cuidados

Nunca es pronto, pero tampoco demasiado tarde, para empezar a cuidar esta zona, y aunque no se pueden borrar los signos de la edad que ya han aparecido sí se pueden reducir y prevenir otros. A partir de ahora, lava tus manos con agua fría o tibia (nunca caliente) y no te saltes la rutina de cuidados. ¡La constancia es clave!

A los 40... A esta edad la piel se afina y aparecen las primeras manchas. La hidratación es fundamental y para ello se aconseja utilizar una crema formulada con ingredientes que, como la urea o el dexpantenol, protejan la barrera cutánea y ayuden a restaurarla, y ácido hialurónico, que hidratará en profundidad y ayudará a combatir los signos visibles del envejecimiento, como las arrugas.

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A los 50. Es la década en que se pierde grasa subcutánea y se marcan más los huesos dando un aspecto envejecido a las manos. La exfoliación y las mascarillas serán tus mejores aliados. Emplea productos que incluyan antioxidantes, como la vitamina C, para prevenir y mejorar las manchas. Y por la noche, cremas de acción intensiva con retinol.

A partir de los 60. El proceso de envejecimiento se acelera, así que las cremas deberán incluir mayor concentración de activos y factor de protección, incluso en invierno. Triunfan las fórmulas con ácido glicólico –exfolian y favorecen la regeneración al estimular el colágeno– y sustancias despigmentantes, para un tono más uniforme.

Más resultados y menos esfuerzo

Si quieres simplificar puedes extender la rutina facial a las manos. Es decir, aplicar el sobrante de sérum, exfoliante, hidratante o mascarilla del rostro en el dorso de las manos.

Un masaje reparador. Como mínimo, hidrátalas por la mañana y por la noche con un suave masaje circular: empieza por las muñecas hasta las yemas de los dedos, con especial énfasis en las uñas. Así, llegarás a las capas más profundas y ¡en unas semanas podrás presumir de manos!

Tratamientos intensivos. Si buscas resultados en tiempo récord, opta por los guantes mascarilla que tratan arrugas, manchas y suavizan en sólo unos minutos. Además, realiza una exfoliación una vez a la semana: eliminará las células muertas, ayudará a igualar el tono y, al activar la circulación, tus manos lucirán más suaves y bonitas.

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Fórmulas con SPF. Invierte en una hidratante que incorpore protección solar y úsala todo el año. Ten en cuenta que esta zona no cuenta con suficiente melanina, así que es muy propensa a la aparición de manchas.

Rutina de belleza para tus uñas

Uñas con grietas o rotas, con un tono amarillento, una manicura descuidada, etc. también te sumarán años, pero no debes preocuparte porque son fáciles de solucionar.

CUTÍCULAS A PUNTO. Emplea cremas o aceites (de almendras o de argán) a diario para hidratar la piel que rodea las uñas y que actúa como barrera de protección frente a infecciones. Luego, empújalas con un palito de naranjo hacia atrás, pero no las cortes porque eliminas esa protección y encima no tardarán en aparecer padrastros y pequeñas pieles que afean las uñas y las manos.

LIMA CON SUAVIDAD. Hazlo con una lima de cristal –son un poco más caras, pero duran mucho más, son muy higiénicas y aptas incluso para las uñas que se rompen con facilidad–. Desliza la lima siempre en la misma dirección y desde los laterales hacia el medio. Dales forma cuadrada o redondeada y no las dejes muy largas si quieres que tus uñas luzcan rejuvenecidas.

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EL TOQUE FINAL. Hay esmaltes que además de color proporcionan tratamiento, ya que las protegen de grietas y roturas. Recuerda: aceite, base, esmalte de calidad y top coat. ¡No te olvides de ninguno y por este orden!

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