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Tintes sin amoníaco, la opción más natural

Cada vez hay más productos de coloración que "esquivan" este controvertido ingrediente. ¿Quieres cambiar de tinte? ¿Probar fórmulas más vegetales? Te ayudamos a hacer la elección

Te damos las opciones más naturales para teñir tu melena.

E.M

El amoniaco es el compuesto encargado de abrir las escamas que recubren el cabello y fijar los pigmentos de color en su interior.

El malo de la película. Como sustancia, el amoniaco es biodegradable. Se disuelve fácilmente en el agua y se evapora con rapidez. ¿Sabías que se encuentra en la naturaleza y que, incluso, nosotros mismos lo producimos en nuestro organismo? Si bien hay personas sensibles a este compuesto –puede irritar el cuero cabelludo y provocar dermatitis, eccemas, etc.–, en general, tiene una alta tolerancia. Según los dermatólogos, no es la sustancia de los tintes que más reacciones causa. Esa carga recae sobre el PPD, el TD o el resorcinol.

Su punto fuerte. Los tintes con amoniaco anclan tan bien el color que logran una cobertura perfecta de las canas. Y dan mucho juego. Pueden desde intensificar el tono natural del pelo hasta conseguir un aclarado extremo. Las coloraciones naturales no pueden obtener un rubio nórdico en bases oscuras sin una decoloración con amoníaco previa.

¿Te reseca el pelo? En ese caso, harás bien en elegir coloraciones enriquecidas con activos altamente nutritivos, como el aceite de argán, de aguacate o de coco.

 

Alternativas libres de amoniaco

¿Tienes pocas canas? Si sólo tienes algunos cabellos blancos diseminados, usa un tinte semipermanente, una propuesta libre de amoniaco. Proporciona una cobertura óptima de las canas (hasta un 70%) y aportan brillo e intensidad al color del pelo. Se suele recurrir a este tipo de coloración para dar relieve a la melena, dar brillo, cambiar el matiz del pelo (sin aclararlo) u oscurecer unas mechas. El color se "desgasta" gradualmente, pero se mantiene durante unos 24 lavados.

¿Las canas invaden tu melena? Elige una coloración permanente libre de amoniaco. Estas fórmulas, con un alto porcentaje de ingredientes naturales, presentan muchas ventajas: no resecan el pelo, respetan el ecosistema natural del cuero cabelludo, tienen una buena tolerancia dermatológica y, además de cubrir las canas al 100% y ofrecer resultados duraderos (si aciertas con el tono, el color permanece hasta cinco semanas), aportan brillo y suavidad. ¿Su pega? No aclaran cabellos pigmentados de forma artificial. Sólo en bases naturales, pueden aclarar 3-4 tonos.

 

Coloración vegetal, al rescate de tu pelo

En pleno "boom" de la cosmética eco, estas propuestas de coloración cien por cien vegetales recuperan la vitalidad del cabello. 

Henna. Las hojas trituradas de la milenaria henna pura (la "Lawsonia inermis") liberan un colorante cobrizo que aviva el tono natural del cabello, potencia el brillo y disimula las canas. Se mezcla con agua caliente, se aplica sobre el pelo y se deja actuar una o dos horas, según el tono deseado. 

Barros. Estas mezclas en polvo de hierbas, plantas, flores, arcillas y especias, a las que se añade agua caliente para formar un barro que se aplica a modo de mascarilla, están en boca de todos. Al igual que la henna, camuflan las primeras canas y aportan un efecto multitonal a la melena. Ideales si... tienes una gran conciencia ecológica, buscas un resultado ultranatural y tienes el cuero cabelludo sensible o el pelo muy fino, seco o castigado, etc.

Al óleo. Las coloraciones permanentes sin amoniaco tienen fórmulas mucho más naturales que los tintes convencionales, aunque algunas pueden incluir siliconas, parafinas y aceites minerales. Para mejorar la fijación de los pigmentos, utilizan plantas y aceites vegetales. 

Coloración orgánica. Este tipo de coloración tiene más del 95% de ingredientes naturales. 

Vegana. Es 100% vegetal, por lo que no incluye amoniaco ni derivados del petróleo (petrolatum, parafinas, etc).