Iñaki Urdangarin: su difícil camino a la normalidad

Con el respaldo de la infanta Elena para obtener el tercer grado, el marido de Cristina inicia el último tramo de su pena carcelaria

Urdangarin

Urdangarin a su salida del Hogar Don Orione, donde trabaja con personas discapacitadas.

Redacción

Nada volverá a ser igual que antes con todo lo que ha pasado en estos últimos años, pero, cumplida la mitad de la pena de cinco años y 10 meses que le impuso el Tribunal Supremo por el caso Nóos, Iñaki Urdangarin empieza a ver la luz al final del túnel.

Eso sí, antes de que salga definitivamente de la cárcel y pueda retomar la tan ansiada normalidad junto a su familia, al cuñado del rey Felipe VI le espera un duro camino a recorrer durante los dos siguientes años en los que seguirá siendo un recluso.

Un tercer grado que le ha costado obtener

Instituciones Penitenciarias accedió a concederle el régimen de tercer grado, después de habérselo negado repetidas veces por, según algunos expertos, el “especial encarnizamiento” que ha habido y sigue habiendo contra la figura de Urdangarin, en un afán supuestamente ejemplificador con el cuñado del Rey.

Vive en casa de la infanta Elena

La casa de la primogénita de los Reyes eméritos se ha convertido en uno de los puntos de referencia para Iñaki en la capital. El exdeportista vasco pasa allí muchas tardes, desde que sale del trabajo hasta que tiene que regresar, a las diez de la noche, a dormir, de lunes a jueves, en el Centro de Inserción Melchor Rodríguez García, de Alcalá de Henares.

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