Ana Milán: "Siempre me he reído de mí misma"

Ana Milán acaba de estrenar "By Ana Milán", una serie basada en su vida y nos cuenta cómo ha sido la experiencia

ana milan

La actriz es una mujer muy carismática.

Redacción

Durante el confinamiento, Ana Milán se convirtió en un fenómeno viral y atrajo a miles de seguidores a su cuenta de Instagram gracias a las surrealistas anécdotas de su vida que, con una copa de vino en la mano, compartía con todos.

Ahora, esas historias han saltado a la ficción de la mano de Atresplayer Premium con su nueva serie original, "By Ana Milán", una comedia de ocho capítulos basada en su vida que mezcla realidad y ficción.

BY ANA MILAN SERIE

Ana Milán en un momento de la serie.


"Interpretarme a mí misma ha sido terapéutico"

"Ésta es una serie muy luminosa, es preciosa y yo estoy feliz. Para mí está siendo un sueño. Eso sí, como esto no guste, me tengo que ir del país", comentó la actriz, que arranca las tramas en su mejor momento vital: a punto de casarse con el amor de su vida y de rodar una película como protagonista, inesperadamente se ve sorprendida por un giro que la deja sin boda, sin peli y sin rumbo.

"Yo siempre he tenido el don de reírme de mí misma", manifiesta Ana, a la que en la serie veremos vivir anécdotas tan surrealistas como contarle sus secretos ginecológicos al portero de su finca por un error en la agenda de contactos o contactar con el teatro María Guerrero pensando que estaba llamando a una amiga.


PRONTO: ¿Cómo fue meterse en el papel de una misma contando historias personales?
ANA MILÁN:
Yo pensaba que iba a ser mucho más difícil. Pero al tratarlo como un personaje, yo hablaba de Ana Milán con mis compañeros en tercera persona, algo que me encanta porque es como de loquita. Me lo he pasado muy bien. Eso sí, me he podido ver todas las taras que tengo interpretándome. Ha sido como una sesión de terapia.

cartel by ana milan

Las anécdotas que contaba la actriz en sus redes sociales fueron todo un "boom".

"No tengo pudor a la hora de exponerme"

P.: ¿Te ha llegado a dar miedo o pudor exponer tus anécdotas tan personales?
A.M.:
No, no, porque yo soy muy de contar. Aparte, me parece que cuando uno habla desde la verdad y desde la emoción, eso se comprende perfectamente. Yo siento que mi intimidad sigue siendo mía y nunca me he sentido en peligro. Otra cosa es que no tengo mucho pudor a la hora de exponerme, pero no lo he tenido en la serie ni lo he tenido desde que tengo uso de razón a la hora de contar mis movidas y mis cosas. Yo es que soy una tía muy lista, y cuando meto la pata, me río mucho de parecer tan lista y no serlo tanto a veces. Me parece que mientras no hagas daño a nadie, todo se puede contar.

P.: Se te ve como una superviviente en la serie. ¿Cuál ha sido tu truco para sobreponerte a las derrotas?
A.M.:
Levantarme por la mañana y, si tengo un mal día, lavarme la cara con agua fresquita y tratar de buscar lo bueno del asunto. Tampoco creas que lo consigo siempre, pero voy ganando experiencia.

P.: La serie pinta que va a arrasar como lo has hecho en las redes durante el confinamiento. ¿El éxito lo digieres ahora de forma diferente?
A.M.:
Desde la perspectiva de la madurez todo se relativiza muchísimo más. Aprendes que ni el piropo es tan verdad ni la crítica es tan real. Que el éxito va y viene. En realidad, el éxito es dormir bien por las noches y poderte echar unas risas con tus amigos y tener un dinero en la cuenta que te permita comprarte un jersey. Poco más allá. No hay que poner toda tu vida y toda tu energía en el éxito porque entonces te vuelves loco.

P.: Por curiosidad, ¿tus amigos qué opinan de esos actores que los interpretan?
A.M.:
Mis amigos están ofendidísimos por no salir en forma de cameo. Empezaron pidiéndome cameos y ya quieren una papel si hay una segunda temporada.

P.: ¿Cómo ha sido grabar «Física o Química, el reencuentro»?
A.M.:
Ha sido como volver a casa por Navidad, con la diferencia de que yo dejé a unos chavales que eran críos y que, de repente, me he encontrado con unos compañeros que han crecido y de los que me siento tremendamente orgullosa.