Isabel Preysler ¡como no te la imaginabas! Su lado más loco

Tras su paso por "Mask Singer" como gatita chulapa, destapamos el lado más divertido y desconocido de la reina del corazón

isabel preysler

Isabel es una mujer muy divertida y espontánea en la intimidad.

Redacción

El segundo capítulo del divertido concurso musical de Antena 3 "Mask Singer 2", sorprendió a propios y a extraños. ¿El motivo? Que la persona que se escondía tras el disfraz de la elegante gatita chulapa era, nada más y nada menos que... ¡Isabel Preysler! 

Pero es que la reina de corazones, icono de elegancia, sofisticación y saber estar, esconde detalles que muy pocos conocen. A continuación descubrimos los momentos más desconocidos de la "celebrity" más famosa de España, que, lejos de su habitual imagen glamurosa, destaca por su gran sentido del humor y la alegría de vivir. 

1. "Hola, me llamo Isabel Preysler". Isabel siempre se presenta con su nombre y apellido, algo que suele provocar las risas de sus amigas, ya que ¿quién en este país no va a saber quién es? Pues a ella le parece de lo más normal. "¿Por qué tiene que saber la otra persona quién soy?", se justificó en una ocasión.

isabel preysler amigas

"Mis amigas se ríen de mí cuando me presento con mi nombre y apellido".

2. No siempre va perfecta. Isabel tiene una maquilladora y peluquero personal, así como una "personal shopper" que le ayuda a ella y a sus hijas a lucir perfectas en ocasiones especiales. Eso no quita que, en la intimidad de su casa, cuando se desprende de todo su estilismo y es simplemente Isabel, la madre, abuela, hija y pareja, prefiere ir cómoda hasta el extremo de ir "hecha un asco" en algún momento, según declaró sin sonrojo. 

3. Le encanta ejercer de abuela. Juega con sus nietos e, incluso, se tira al suelo si es necesario. Como en España sólo tiene a Miguel y Mateo, los hijos de Ana, viaja a Miami cuando puede para estar con los de Enrique y Chábeli. 

isabel preysler abuela

Adora ser abuela y le encanta tirarse por el suelo.

4. Sus secretos de belleza. Aunque la paella y la sesión de cine con menú típico americano no los perdona, confiesa que una vez a la semana hace ayuno para desintoxicarse. Además, conserva su figura porque tiene la gran suerte de que no engorda, igual que su madre. Por eso es capaz de tomarse tres platos de lentejas seguidos. Asimismo, practica yoga desde hace muchos años y cuida su piel con tratamientos en exclusivos centros de Madrid. 

5. Invitada en "El Hormiguero 3.0". Después de 20 años sin acudir a un plató de televisión, algo que no le gusta mucho, en el 2015, al poco de fallecer Miguel Boyer, asistió como invitada en el programa de Pablo Motos, donde se mostró muy divertida y cercana, contando anécdotas de su vida con mucha naturalidad.

isabel preysler hormiguero

Isabel disfrutó mucho en el programa.

6. Su pastel de melocotón. Este postre, receta de su madre, es muy famoso entre sus amigos. Cuando invitó a Boris Izaguirre a degustarlo, el venezolano se manchó y ella se ofreció a llevar su chaqueta a la tintorería. Cuando revisó los bolsillos, encontró un papel con un texto muy subido de tono, pero en vez de ruborizarse se lo tomó con mucho humor.

7. La importancia de la frivolidad. "A menudo le he tenido que decir: “Oye Miguel, también la parte frívola de la vida es importante, ¿eh? No pasa nada porque disfrute de la frivolidad mientras sepa que lo estoy siendo”", le comentaba a su tercer marido. 

isabel preysler boyer

Isabel con Miguel Boyer.

8. Viaje a Los Ángeles con Carmencita. Las dos mujeres, recién separadas, se fueron juntas a Los Ángeles a casa de unos amigos que trabajaban en el mundo del cine. Cenaban en casa de Gregory Peck, al día siguiente en la de Kirk Douglas... ¡Y tenían como guía a George Hamilton!"Carmen y yo éramos dos chicas jovencitas con un presupuesto pequeño. Volábamos con la tarifa más económica", ha declarado.

isabel preysler carmencita

Carmen e Isabel eran muy amigas.

9. Nada puntual. Nadie lo diría pero, aunque es una mujer muy perfeccionista y organizada, no es nada puntual."No lo puedo evitar, lo siento. Hago esfuerzos increíbles para serlo, pero no puedo", explicaba.

10. ¡La "Presley", la "Presley"! La primera vez que fue a comer con Miguel Boyer, a las afueras de Madrid, estando todavía casados, a Isabel le daba apuro que la reconocieran y estaba muy nerviosa. De repente, entró un autobús entero de señoras en el local que la miraban y se daban codazos exclamando "La Presley, la Presley", confundiendo su apellido con el de Elvis.

11. Tiene una gran memoria. Siempre recuerda el nombre de cada persona que saluda, desde reporteros de programas de televisión, estrellas mediáticas, escritores, políticos a conocidos de su pareja.

12. Perfil malo. Tiempo después de separarse de Julio Iglesias descubrió que su ex la hacía colocarse a su lado izquierdo porque Julio quería siempre posar con su perfil derecho, su lado bueno.

isabel preysler julio

Por amor a Julio ella posaba con su perfil "malo".

13. Bailes con Vargas Llosa. En un viaje que la pareja realizó a Argentina fueron captados bailando. En Buenos Aires se apuntaron a clases de tango y no les importó posar ejecutando ese sensual baile ataviados con prendas de lo más apropiadas. En otra ocasión, un invitado a una cena a la que también asistieron Isabel y Mario les grabó bailando muy acaramelados, con beso incluido.

14. Comida en un prado de Santander. Con motivo de la boda de su gran amiga Carmen Martínez-Bordiú con José Campos, Isabel fue en coche con un grupo de amigas y, a mitad del camino, pararon en un prado. El chófer aparcó, sacó una mesa, un mantel, copas de cristal y el "catering" que la cocinera de Isabel había preparado. ¡Y a comer sin remilgos!

15. ¿Dónde vas con mantón de Manila? En una fiesta organizada por Porcelanosa en Windsor, Isabel le regaló a Camilla, mujer de Carlos, un bonito mantón. Como no sabían qué era, ella se lo explicó colocándoselo con gracia. 

isabel preysler manton manila

Isabel enseñando a Carlos cómo ponerse un mantón.

16. Anécdota con Bertín Osborne. El cantante explicó a Tamara Falcó, durante una entrevista en "Mi casa es la tuya", una anécdota con su madre. "Estábamos ella y yo sentados en el suelo en una fiesta charlando de cosas divertidas". "¿Mi madre en el suelo?", preguntó Tamara. "¡Pues yo no conozco esa parte de mi madre!", exclamó divertida.