Karina: “He llegado a la conclusión de que no soy fácil para vivir en pareja”

La cantante, de 74 años, ha vivido momentos duros durante el confinamiento

Karina

La veterana artista está a punto de publicar sus memorias.

Redacción

Tan sincera, dulce y entrañable, la cantante Karina habló con Pronto tras convertirse en una de las famosas más virales durante el confinamiento. Y es que arrasó con una canción a favor del uso de las mascarillas que se hizo viral.

A sus 74 años, la intérprete de “El baúl de los recuerdos” confesó que “compartir vídeos en las redes me libró de la depresión”, y nos habló de muchísimos aspectos de su vida; de entre ellos, el amor.

PRONTO: Se cumplen ahora 50 años de “Las flechas de amor”. ¿Han sido generosas contigo este medio siglo?

KARINA: La canción, sí, me ha dado muchas alegrías y una economía saneada, pero, en lo personal, no he acertado mucho en mis elecciones. Con los años me he dado cuenta de que vivir en pareja es algo vocacional y hay que ser muy generoso. He llegado a la conclusión de que no soy fácil para vivir en pareja.

P.: ¿Qué crees que no funcionó?

K.: Por mi parte, ser una persona que duplica o triplica en popularidad a quien tienes al lado y económicamente aportar más es algo que no suelen llevar bien los hombres; les genera celos. También soy bastante independiente y me gusta tener momentos de estar sola y hay parejas a quienes eso les sienta mal.

P.: Ahora mismo, ¿te apetecería tener pareja?

K.: No. Llevo casi 18 años sin una. Tengo a mi familia y amigos incondicionales, una vida llena y estoy bien conmigo misma.

Centrada en su faceta de abuela

P.: ¿Cómo es Karina de abuela?

K.: Eso tendrían que decírtelo ellos, ja, ja, ja. Soy un poco consentidora. Voy a todos los sitios que puedo con mis dos nietos y espero que pronto pueda hacerlo con mi primera nieta.

Karina, contentísima, comprando ropita para su primera nieta:

 

P.: ¡Enhorabuena! Siempre se te ha visto como alguien muy alegre. ¿Lo eres tanto como aparentas?

K.: Tengo mis días de bajón, como todo el mundo, pero soy muy positiva y casi siempre veo el vaso medio lleno. Ésa ha sido mi máxima desde que era niña. ¿En los días malos? Me arreglo para verme bien y pongo canciones que me gustan para animarme, muchas de ellas de compañeros con los que he trabajado. También intento salir a dar una vuelta, que me dé el aire y distraerme.

P.: Hablando de compañeros de profesión, ¿con quién te habría gustado subirte al escenario?

K.: Me habría encantado haber hecho un dúo con Rocío Dúrcal, a quien admiraba muchísimo. Además de ser una cantante de primera fila, era una persona maravillosa. Rocío y yo compartimos peluquero. De hecho, lo compartimos con Marisol y Massiel. Se llamaba Ramón y le apodaban “el peluquero de las cantantes yeyé”.

Karina tiene casi 40.000 seguidores en Instagram

P.: Hablemos ahora de Instagram, una red que aseguras que te ha salvado de caer en una depresión.

K.: Sí. Hace dos años me abrí un perfil, pero apenas tenía seguidores, unos 400 antes del confinamiento. Las dos primeras semanas de reclusión las pasé muy mal. Lloraba mucho, me levantaba tarde, llevaba una vida muy anárquica... Mi hija pequeña me dijo que debía tener un orden y me animó a empezar a hacer vídeos para alegrar a gente de mi edad que también vivía sola.

P.:Y de ahí al estrellato. Te siguen casi 40.000 personas.

K.: Al principio me costó, pero luego me animé a cantar y cada vez fui a más. Me mantenía entretenida toda la mañana y lo llevé bastante bien hasta que llegó la canción de “Las mascarillas”, ja, ja, ja.

P.: Que se hizo viral.

K.: Puse letra a una melodía que ya existe... ¡y mira! Todo esto es un logro personal de mis hijas y mío. Lo hago de todo corazón, sin cobrar nada, porque a mí Instagram me ha salvado de caer en una depresión y, si puedo ayudar a alguien o sacarle una sonrisa, estoy feliz de la vida.

Karina está tan al día que incluso ha hecho una versión de la canción viral Jerusalema, que también bailaron con muchísima gracia unos ancianos en una residencia:

 

¡Muchísimas felicidades en tu 74 cumpleaños, Karina!