Mamen Mendizábal: “Desde que falleció mi madre, mis hermanos y yo somos un clan”

La periodista madrileña está feliz con la gran acogida de su programa Palo y astilla, en el que los famosos hablan de sus padres

mamen mendizabal

La periodista está encantada con este nuevo reto profesional.

Redacción

Contentísima. Así está Mamen Mendizábal con la excelente acogida de su programa Palo y astilla, que está cosechando muchísimos éxitos. Un espacio en el que la periodista no ha podido evitar emocionarse cuando sus invitados, de la talla de El Gran Wyoming e Iñaki Gabilondo, le cuentan historias personales sobre sus progenitores.

“Los entrevistados han sido muy generosos y nosotros hemos sido muy escrupulosos con ese material tan preciado que ellos nos han puesto en las manos. Este programa no manosea las emociones”, destacó la madrileña de 45 años.

“Sin nuestros padres es muy difícil reconocerse”

PRONTO: ¿Tú crees en el dicho “de tal palo, tal astilla”? ¿Somos lo que nuestros padres eran y lo que nos han legado?

MAMEN MENDIZÁBAL: Desde luego sin nuestros padres es muy difícil reconocernos. Creo que lo que mamas en casa, lo que te han enseñado, los valores que te anclan están en ti. Pero también es cierto que nos pasamos parte de la adolescencia y de la juventud intentando no parecernos a ellos, ja, ja. Intentamos recorrer nuestro propio camino, ser diferentes y construir una personalidad propia. También te digo que, cuando eres mayor, ya no buscas diferenciarte sino que veneras lo que te han dado, el esfuerzo que han hecho.

La periodista, junto a su progenitor:

P.: A ti, en concreto, ¿qué valores te inculcaron y te han definido como mujer y profesional?

M.M.: La libertad y el respeto. La libertad para construir mi propio camino, para recorrer lugares que mis padres probablemente ni siquiera hubiesen querido para mí; y también ha sido fundamental el respeto: tenerlo hacia los demás y hacia nosotros mismos. El valor del esfuerzo también ha sido un gran aprendizaje, el saber que nada es gratis en la vida.

P.: Tú que no eres de exponer tu vida, llevaste a tu padre, José Luis, a “Más vale tarde” para hablar de Palo y astilla. ¿Cómo es tu palo?

M.M.: Me parecía una forma muy bonita de arrancar el programa. Yo estaba nerviosísima, pero lo voy a recordar siempre. Mi padre es un hombre estupendo que nos ha dado una visión de la vida llena de libertad y responsabilidad. Es un tío listísimo, muy afectuoso, muy trabajador. Echa mucho de menos a mi madre y está muy pendiente de nosotros. Ha sido muy valiente en su vida y en el momento en el que le salió una oferta de trabajo en Estados Unidos, allí nos fuimos. Nos ha proporcionado una vida muy diferente por sus propias opciones vitales.

Mamen, entrevistando a su padre:

P.: Él dijo que te pareces más a tu madre.

M.M.: Sí, es así. Me parezco físicamente y probablemente en mi carácter también. Mi madre era como soy yo, una mujer trabajadora, seria, comprometida, buena gente. Mi padre lo dice por la rigidez, por el perfeccionismo, porque mi madre era exigente y yo soy así también.

P.: Tu madre falleció hace años. ¿Tus hermanos fueron un ancla para ti?

M.M.: Sardá me contó que en el momento en el que murieron sus padres, su hermana le cogió de la mano y no se la soltó nunca. Yo me sentí identificada con eso. Mi madre murió joven y mis hermanos fueron fundamentales. Y yo para ellos. Desde entonces somos un clan, una manada, estamos pendientes los unos de los otros. Nos tenemos, y eso me hace sentir muy afortunada.

“Mi pareja y yo llevamos una vida muy normal”

P.: Tú que eres una mujer tan discreta, ¿llevas bien la fama, teniendo además una pareja que también se dedica a los medios, el periodista deportivo José Antonio Ponseti?

M.M.: ¡Ahora con las mascarillas se lleva fenomenal! No la llevo mal porque llevo muchos años en esto y no me expongo socialmente, mi fama está muy ligada a mi trabajo. Mi pareja y yo llevamos una vida muy normal.

P.: ¿Cómo desconectas de tu trabajo, con qué te relajas?

M.M.: Con mis amigos y amigas, leyendo, viendo series, haciendo deporte y saliendo al campo. El finde pasado hice un curso de alfarería. Todo lo que me vacíe la cabeza, me llena.