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Mari Ángeles Grajal con su hijo, Jacobo Ostos.

Mari Ángeles Grajal con su hijo, Jacobo Ostos.

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Tres ciudades –Madrid, Sevilla y Écija– recordarán esta semana a Jaime Ostos con la emotividad que se merecía este personaje habitual de la prensa rosa. El conocido y veterano torero falleció en Bogotá el pasado 8 de enero, víctima de un infarto cuando disfrutaba de unas vacaciones con su esposa, la doctora Mari Ángeles Grajal, en Colombia.

El hijo que tuvo con ella, Jacobo, adelantó a Pronto que "el jueves, día 20, celebraremos un funeral por el alma de mi padre en la iglesia madrileña de Santa Bárbara. Dos días después se le dedicará un homenaje en la plaza de toros de la Real Maestranza sevillana y, después, iremos a Écija, donde se esparcirán sus cenizas en el coso taurino de la localidad donde nació, porque así lo quería mi padre y nos los pidió".

Los restos mortales del torero, de 90 años, fueron incinerados en Bogotá y las cenizas se le entregaron a su viuda en una urna, con la que Mari Ángeles volvió a Madrid, donde le esperaban su hijo y las hermanas de éste, Gabriela y Gisela. El primogénito de Ostos, Jaime, reside en EEUU y llegó a España el pasado 12 de enero.

La doctora Grajal ha estado casi 40 años casada con el desaparecido torero.

La doctora Grajal ha estado casi 40 años casada con el desaparecido torero.

"Bailó sevillanas conmigo el día antes de morir"

Mari Ángeles confesó a nuestra revista que "estoy desolada. No me hago a la idea de que Jaime ya no está a mi lado. Nos unía un amor infinito, íbamos juntos a todas partes. Era un hombre maravilloso, generoso y bueno. Si no fuera por tantos buenos recuerdos, ahora mismo estaría muerta. Será muy difícil aceptar esta soledad, han sido casi 40 años a su lado. El día antes de su muerte estuvo bailando conmigo por sevillanas, incluso cogió una muleta y dio unos cuantos pases de salón. Mi único consuelo es que no sufrió, el infarto fue fulminante, se durmió y ya no despertó".

A Gabriela Ostos Alcalá le temblaba la voz cuando habló con nosotros. "Me encuentro muy mal, habiéndose muerto mi padre tan lejos. Hablé con él en Navidades, cuando le llamé para felicitarle las fiestas. Era un hombre muy especial, muy libre, pocas personas lo han sido tanto, hacía lo que le daba la gana. La gente sólo conocía su pronto, pero fue un hombre muy bueno, que ayudaba a los demás", nos cuenta.

Jaime Ostos junto a su mujer, Mari Ángeles Grajal, quien ha confirmado la noticia.

Jaime Ostos junto a su mujer, Mari Ángeles Grajal.

El que firma este reportaje habló por última vez con Jaime el año pasado. Había superado el coronavirus y estaba muy contento. "Aquí me tienes, Jose, recuperando fuerzas. Lo he pasado muy mal, pero todo va mejor. A ver si nos vemos pronto", me dijo.

Ostos fue un invitado indispensable en las mejores fiestas de Madrid, Marbella y Sevilla. Era un hombre divertido, elegante e ingenioso, un nonagenario que se bebía la vida a sorbos, no le afectaba psicológicamente el paso del tiempo y disfrutaba de todo lo mejor posible… Dentro de los rigores de la edad.

Figura del toreo desde que tomara la alternativa, en 1958, hasta que se retirara de los ruedos en 1974, Ostos se casó en dos ocasiones Consuelo Alcalá (cuando se separaron en 1969 ella lo acusó de ser un maltratador físico y psicológico) y con Mari Ángeles (desde 1987 hasta la actualidad). Tuvo cuatro hijos, una de ellas, Gisela, nacida de una relación extraconyugal.

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