Rafa Nadal y Mery comienzan la construcción de la casa de sus sueños

Las obras del hogar de la pareja ya han comenzado

Rafa Nadal y Mery

El matrimonio está muy ilusionado por que, en unos meses, estrenarán el hogar en el que formarán una bonita familia.

Redacción

Rafa Nadal y Mery Perelló están construyendo la casa de sus sueños. La pareja se enamoró de esos terrenos en primerísima línea de mar en el 2013 y los compró por cuatro millones de euros, pero la burocracia les había impedido construir en ellos hasta hace bien poco. Los terrenos que Nadal adquirió hace siete años están junto al puerto, donde el tenista tiene amarrado su barco.

Ahora, y recién cumplido su primer aniversario de boda​, la feliz pareja está cada vez más cerca de tener la casa de sus sueños. Las obras de construcción de su nuevo hogar van, por fin, viento en popa, lo que significa que la cuenta atrás para su 'independencia' ya ha comenzado. Hasta el momento, Rafa y Mery han estado viviendo entre el edificio que poseen los Nadal en Porto Cristo y la casa de los padres del tenista en Manacor.

Rafa Nadal Casa

La finca tiene 7.000 metros cuadrados y termina en un acantilado con unas vistas inmejorables.

 

Un lugar perfecto para tener familia

El nuevo hogar de los Nadal-Perelló será el lugar perfecto para cuando la pareja decida aumentar la familia y es que, tal y como Nadal le confesó hace unos meses a su colega Andy Murray, quieren tener hijos en breve y la idea es que tengan tres.

El enclave se encuentra a un tiro de piedra de las familias de ambos y cerca también de sus amigos de toda la vida. ¿Y qué mejor que instalarse en una casa diseñada según sus gustos y en uno de los espacios más privilegiados del mundo? 

La mansión de Rafa y Mery estará ubicada en una impresionante finca de 7.000 metros cuadrados muy cerca de la Cova des Correu, en su querido Porto Cristo. Hasta el pasado verano, en ella podía verse una casona de 1.200 metros cuadrados forrada con la tradicional piedra mallorquina pero que, según el anuncio inmobiliario de hace siete años, necesitaba reformas. Finalmente, han decidido derruirla por completo y empezar de nuevo.

Aunque uno de los principales atractivos de la finca era el acceso directo al mar, según la ley de costas, el litoral es de dominio público, por lo que, como tantos otros vecinos, han tenido que habilitar un camino que atraviese su propiedad para que quien quiera llegar a los acantilados y saltar desde allí pueda hacerlo.