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El periodista lleva 22 años con Nuria Roca.

A.L

Juan del Val está viviendo un momento pletórico que le ha hecho acercarse mucho más al público y darse a conocer: es colaborador y guionista de El Hormiguero, jurado de El Desafío y célebre escritor. A sus 50 años, el marido de Nuria Roca es éxito en ventas con 'Delparaíso', la quinta novela que publica.

PRONTO: Menudo arranque de 2021 has tenido: sigues feliz en El Hormiguero, has debutado como juez en El Desafío y con nueva novela. No paras.

JUAN DEL VAL: La verdad es que estoy muy contento. Y cuando vienen rachas buenas lo único que puedes hacer es aprovecharlo. 'Delparaíso' ya va por su tercera edición en apenas unos días tras su lanzamiento.

“Me gusta escribir de sexo sin demasiado filtro”

P.: La verdad es que el libro te atrapa, se lee de un plumazo.

J.D.V.: Me apetecía mucho reflejar todas las clases sociales y poner el punto de mira en la clase social más alta. Y a partir de ahí hacer una demostración de que todos nos parecemos mucho más de lo que nos creemos. En todas partes hay miserias y no somos ni peores ni mejores los de fuera de esa clase que los de dentro. Pero en todos los sitios pasan cosas y no todas muy buenas. Es una novela muy de personajes, aunque hay tramas interesantes que te atrapan.

P.: También hay mucho sexo. ¿Eso es una apuesta segura, sabes que engancha a los lectores porque nos gusta el morbo?

J.D.V.: Yo escribo cosas que tienen que ver con la vida y con los personajes, y el sexo tiene que ver con la vida. Pero en esta novela es en la que menos sexo hay. Y hablo igual que eso que de los sentimientos, alegrías, penas o miserias. Y el sexo nunca lo voy a evitar, me gusta escribir de sexo sin demasiado filtro.

“Desde pequeño sufro una bendita enfermedad, que es la observación de mi entorno de manera compulsiva. Vivo de estar atento. Me gusta observarlo todo y por eso escribo”, nos confesó Juan.

Juan, firmando ejemplares de su exitoso libro.

“Entre Nuria y yo no hay celos”

P.: A nivel televisivo le estás empezando a quitar casi protagonismo a Nuria. ¿Hay celos profesionales?

J.D.V.: Eso nunca, lo que sí hay es bromas al respecto. Además, me queda mucha trayectoria para acercarme a la de Nuria, y por otro lado es que nosotros siempre nos alegramos de todo lo bueno que le pase al otro.

P.: Antes escribías con Nuria, ¿ahora es más fácil para ti volar libre?

J.D.V.: Es más sencillo, y luego es que ella se ha vuelto muy vaga, está con otras cosas. Ahora está con teatro, pero la ilusión de escribir la ha perdido un poco. Pero quién sabe, igual un día la retomamos juntos. Pero está vaguita.

P.: Es que es todo un reto trabajar en varios programas, tener tres niños y escribir. No sé ni cómo te lo montas.

J.D.V.: Yo no paro de trabajar, pero soy un privilegiado y me gusta lo que hago. Escribir sí que es un ejercicio muy duro y hay que sacar tiempo, pero me apasiona tanto que todo el desgaste que provoca para mí es beneficio. Lo sufro, pero es tan satisfactorio que compensa. Y los niños ya son cada vez más mayores y se lleva mejor. El mayor tiene ya 18 años, el otro 14 y la niña 10. Nuria y yo nos vamos compaginando. Ahora, cuando yo estaba escribiendo la novela ella se ha ocupado más, y ahora que ella vuelve al teatro me tocará a mí arrimar más el hombro. Así nos vamos compaginando desde hace muchos años. Vamos a medias con todas las obligaciones y tareas.

P.: Bueno, en alguna ocasión ha dicho Nuria que en eso de las tareas tú te escaqueas más.

J.D.V.: Yo es que por naturaleza soy más torpe, pero lo hago todo. Lo que hago mal es cocinar, pero el resto por supuesto que lo hago: estar con los niños, poner el lavavajillas, fregar… Eso sin ningún problema.

Nuria y Juan forman una sólida pareja:

“Mi adolescencia no fue fácil”

P.: Con los años te has reformado muchísimo: eres un tío cultivado, interesante, da gusto leerte y escucharte hablar en televisión. Cualquiera diría que hace unos años eras un adolescente problemático que te pegabas con todos.

J.D.V.: Es verdad que mi adolescencia no fue fácil fundamentalmente porque yo me las busqué y no supe hacer las cosas bien. Pero afortunadamente esa época quedó atrás, aunque debo reconocer que para escribir me viene muy bien el haber pasado miedo, dificultades, el haber tenido más sufrimiento de la cuenta. Eso te da bagaje para escribir. Todos somos lo que hacemos y hemos sido. Ahora sé de lo que hablo cuando escribo sobre personajes que están un poco atormentados.

P.: ¿De dónde venía ese sufrimiento?

J.D.V.: Ésa es una pregunta eterna que se soluciona en un diván durante muchos años, como hice yo durante los siete años que estuve de tratamiento psiquiátrico. Lo importante es que lo de aquella época pasó y salió bien, porque en el momento en el que hubo cierto riesgo me acompañó la suerte.

El periodista, a los 18 años:

“Cuando conocí a Nuria ya estaba reformado”

P.: Ahora, el ser un poco díscolo, ¿te hace estar más encima de tus hijos para que ellos no se desvíen?

J.D.V.: No considero que yo esté más pendiente que cualquier otro padre, pero tengo experiencia con algunas cosas y sé estar pendiente. Yo a mis hijos procuro quererles mucho y estar pendiente, y de momento están los tres fenomenal. Son niños maravillosos y que se ríen mucho. Juan, el mayor, está haciendo Publicidad con doble grado de Marketing. Y los otros dos también están muy volcados en sus estudios.

P.: Cuando conociste a Nuria, ¿ella te reformó o tú la llevaste por el mal camino?

J.D.V.: Qué va. Cuando yo conocí a Nuria ya estaba reformado y trabajando como periodista. Tuve otro componente de suerte maravilloso, fue un flechazo. Llevamos ya 22 años creciendo mucho, ambos nos hemos aportado cosas y hemos confluido en un proyecto maravilloso. Y ahí seguimos, encantados.